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el vuelo de los pájaros

¿Te acordás? Era tan singular el vuelo de esa pájara traviesa. Sabíamos que era pájara porque no dejaba que el macho se acercara, y él, inquieto y decidido desplegaba sus alas, retornaba al vuelo, a distintas ramas.
La muy pilla no le daba descanso. Lo picoteaba a ratos. Como al descuido lo alcanzaba con unas de sus alas por sobre su cabecita y luego partía, no muy lejos, pero a cierta distancia; así él podría intentar otra vez el juego de seducirla, para que con el paso del día pudiera hacerla suya.                               Gotas de rocío como diamantes perfectos, sonreían al nuevo día.
¿Te acordás? Nos miramos y lo supimos. Sentimos la herida en la carne y quisimos probar. Trepamos a los árboles, nos acariciamos con los brazos extendidos. Próximos, un albur nos envolvió. Jugamos, reímos.
Al caer la tarde, un nido florecido, dio a luz un sueño.

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de regreso

de regreso

A veces escribir, es transitar paisajes. Recorrer con otros. Vislumbrar al otro.
Dejamos huellas sobre la arena, el asfalto, el alma.
Invariablemente, escenarios naturales, ciudades invocadas y gente querida deja huellas sobre nosotros.
A veces escribir, es caminar. Conocer. Vivir plenamente una historia. Otras, despaturrar tinta sobre el papel, para sostener esos momentos de vuelo y viaje.
Imposible transferir tanta vivencia, tanta plenitud, tanto vacío.
Quizá podamos sí, intuirla en un parpadeo.

*Dones

Te doy un vacío,
te doy una plenitud,
desenvuélvelos con cuidado
-uno es tan frágil como el otro-
y cuando me des las gracias
fingiré no advertir la duda en tu voz
cuando digas que eran lo que querías.
Déjalos en la mesa que tienes junto a la cama.
Cuando despiertes por la mañana
habrán penetrado en tu cabeza
por la puerta del sueño.
Donde quieras que vayan irán contigo y
dondequiera que estés te maravillarás
sonriente de la plenitud
a la que nada puedes sumar
y el vacío que puedes llenar.

*Norman MacCaig
de Anam Cara, John O’Donohue


Leonardo Da Vinci

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Cayeron sus ojos desde el barranco, a la orilla sempiterna que divide la tierra del mar.
Se detuvieron indolentes sobre la espuma de una ola enajenada.
Fue un instante. Quiso volar. Su cuerpo inmóvil sin alas, lo censuró.
Corrió a su estudio. Agotado, sin aire, tomó lápiz y papel y comenzó a proyectar.
Diseñó alas, vuelos, pasado y presente. Diseñó futuro.


breve, brevísimo

breve, brevísimo

Los pequeños gestos. Los gestos bondadosos, obran milagros. Tal como el vuelo de un colibrí, obra belleza a nuestra mirada.

*** Gracias Tawaki por esta maravillosa foto.


onírica

Amanecer con tus ojos penetrando la espesura de este ser enmarañado. Soñar que tus manos me alcanzan, cuando intento huir, seguir huyendo… Soñar que mi alma alza vuelo por sobre todas las cosas, y sin miedos, amanecer  a orillas de tu corazón.