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breves, brevísimos

Serendipia

 

Río verde
mucho.
Río bajo
y acabo bebiéndome
el mar.

 

Dar-se-cuenta

 

El corazón renueva sus alas cuando la tierra tiembla.
(cuando los temblores en México)

 

Greenwich

 

Alcanzó su boca con claridad meridiana.

 

Céfiro

 

Se enredó en mi pelo
Acunó sueños en el cuenco de mis manos
Lamió mi rostro noctámbulo
Nunca supo cuánto ame sus caricias
 (el viento sigue haciendo de las suyas)

 

 

El Tajamar de mi ciudad

Amanece. El viento está en calma y comienza asomarse la primavera.

En la foto “El Tajamar”. Lago artificial, ícono de la ciudad de Alta Gracia, diseñado  por los Jesuitas y construido por los indios (pueblos originarios) de la zona, para regar los huertos y quinta de alrededores.
Hoy, es un bello lugar para descansar, leer o simplemente dejarse estar.
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algunos tuits

En agosto los vientos se deciden habitar la ciudad, y a veces se quedan más tiempo de lo que imaginamos. A veces andan como descalzos, a veces, furiosos. Es el mes de los vientos.

 

Vamos con los breves tuiteros entramados por el viento.

 

Relevo
Tanto esfuerzo por arremolinarme en tu costado, para que venga el viento y me desgrane en el aire.
***
Vecinos
Sucedió que empezamos a tejer fantasmas. El recién llegado, temeroso, desistió de talar su árbol de moras.
***
Notificada
— Si continúa haciendo escándalo en la vía pública la detengo.
— ¡Pero señor! Es el viento, que gusta de jugar con mi falda.
***
Circunstancias atenuantes
— ¿Cómo llegó hasta la playa?
— Por esos caprichos del viento.

 

La playa

Playa de Castellón. España.

 

 


viento

Hoy que el viento juega con las hojas, levanta polvareda y arremolina recuerdos, comparto esta bella canción de Liliana Herrero, cantante argentina de lujo.

Les dejo el link a la canción, ya que por alguna razón no me permite visualizarlo dentro de la página.

https://youtu.be/0ccLEmByFmk

 

 

Confesiones del viento

El viento me confió cosas
Que siempre llevo conmigo,
Me dijo que recordaba
Un barrilete y tres niños,
Que el sauce estaba muy débil,
Que en realidad él no quiso,
Que fue uno de esos días
Que todo es un estropicio.

Me dijo que los pichones
A veces de apresurados
Caen al suelo indefensos
Y él no consigue evitarlo.
Me habló de arenas de agosto,
De cartas de enamorados,
Del humo en las chimeneas,
Del fuego abrazando el árbol.

Iba quebrado de culpas
Y seguía confesando.
En su lomo de distancias
No cabalgaba ni un pájaro.
Era un fantasma ese viento,
Un alma en pena penando
Y en ese telar de angustias
Tejió sus babas el diablo.

Me dijo que recordaba
Que en realidad él no quiso.
Un barrilete y dos niños.
Me habló de arenas al cielo
Y chimeneas al piso,
De cartas de enamorados,
Que todo es un estropicio.

Era un fantasma ese viento,
Tejió sus babas el diablo,
Iba quebrado de culpas
Y no consigue evitarlo.
En ese telar de angustias
El fuego abrazando el árbol,
El sauce estaba muy débil
Y seguía confesando.

Le pregunté por las chapas
Del techo de los de abajo
Dijo: “el hombre ha de luchar
Para conseguir los clavos
En vez de hincarse a rezar
Para olvidar sus quebrantos
O de sentarse a esperar
Regalos eleccionarios”.

Me sorprendió la respuesta
Pero no quise atajarlo,
Pues cuando lleva razón
Vaya, quién quiere pararlo

El viento me confió cosas
Que siempre llevo conmigo,
Que siempre llevo conmigo.

confesiones del viento, link a sus letras