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Pausa

Querid@s;

Este post es para contarles que por un tiempo dejaré de publicar. El año ha comenzado con vientos fuertes tanto por dentro como por fuera y necesito despejar mi vida. También toca hacer otro camino, que es el camino de plasmar lo hecho hasta ahora en la escritura como en la fotografía. Está en mis planes publicar un libro de poesía infantil y juvenil y en lo posible ver de exponer las fotos. Todo tiene su tiempo y lo voy a necesitar. En el trabajo (soy bibliotecaria) estamos de mudanza, imaginen mudar más de 40.000 volúmenes. Además he sumado otro trabajo a mis días como At   (acompañante terapéutico). Sí, los precios de las cosas y los servicios vuelan, toman Red Bull; pero a nosotros no nos da alas 🙂

No tengo idea de la vuelta, esto es como un pasaje abierto; pero seguro volveré.

En fin… los voy a extrañar, pero no mucho porque pasaré a visitarlos.

Gracias por el tiempo, comentar y aportar en mi pequeño mundo de letras y de fotos.

Abrazo inmenso.

 

 

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Tipos de amor.

 


Amores consecuentes: bien es sabido que no van para ningún lado, pero no importa.

Amores constreñidos: viven apretados, reprimidos, ansiosos del fluído que los libere o los condene.

Amores inconscientes: propio de los adolescentes, con sus consabidas consecuencias, aunque la adolescencia puede continuarse en el tiempo.

Amores incorrectos: uno de los dos está mal acentuado, o mal ubicado.

Amores simulados: las máscaras son las protagonistas.

Amores lujuriosos: todos los dioses del Olimpo y porque no de algún que otro campus, descienden a los aposentos. Reina Dionisio, Eros, Venus y quién sabe quién más.

Amores poderosos: uno de los dos tiene el poder ¿será He-man o la chica super-poderosa?

Amores aireados: son como esos chocolates que, cuando te lo llevás a la boca se deshace.

Amores preciosos: difíciles de alcanzar; sobre todo si brillan tras un escaparate. No imposible.

Amores incondicionales: están tan condicionados, que no hay forma de escaparse.

Amores ciegos-sordomudos: imposible comunicarse.

Amores incongruentes: sus coordenadas escapan a toda forma de coherencia.

Amores a todo terreno: no hay nada que los detenga, esos me gustan mucho, pueden transitar valles, ríos, montañas y regresar al hogar.

Amores perros: viven ladrándose.

Amores silenciosos: brillan en la ausencia.

***

Hay más, muchísimos más; pero por hoy dejamos acá.

breves, brevísimos…

Mengua la luna y su lengua. El silencio cierra fronteras sobre mis ojos.

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Búscame en tus sueños y te abrazo el corazón.

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Fue tanta la conmoción; que se le trituraron las palabras entre la lengua y ya no fue el mismo.

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Dicen los que saben, que la reina Curapachaca murió de gula. Quiso comerse la tierra y la luna.

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La libertad de cada individuo es directamente proporcional al vuelo de las aves que habitan la tierra.                                      Sentenció la golondrina.

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breves, brevísimos…

Sueño al margen de una página, que espera por tus dedos.

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Ya no quiero recorrer paisajes. Quiero viajarte.

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Así como lo ves. Si lloro, brillo. Si río, lluevo.

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Los martes eran de color azul; como el fondo de tu ombligo, la planta de tus pies; como nuestro amor del revés.

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Comer de tu mano como pajarito. Rebanarme las alas.

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el vuelo de los pájaros

¿Te acordás? Era tan singular el vuelo de esa pájara traviesa. Sabíamos que era pájara porque no dejaba que el macho se acercara, y él, inquieto y decidido desplegaba sus alas, retornaba al vuelo, a distintas ramas.
La muy pilla no le daba descanso. Lo picoteaba a ratos. Como al descuido lo alcanzaba con unas de sus alas por sobre su cabecita y luego partía, no muy lejos, pero a cierta distancia; así él podría intentar otra vez el juego de seducirla, para que con el paso del día pudiera hacerla suya.                               Gotas de rocío como diamantes perfectos, sonreían al nuevo día.
¿Te acordás? Nos miramos y lo supimos. Sentimos la herida en la carne y quisimos probar. Trepamos a los árboles, nos acariciamos con los brazos extendidos. Próximos, un albur nos envolvió. Jugamos, reímos.
Al caer la tarde, un nido florecido, dio a luz un sueño.


Leonardo Da Vinci

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Cayeron sus ojos desde el barranco, a la orilla sempiterna que divide la tierra del mar.
Se detuvieron indolentes sobre la espuma de una ola enajenada.
Fue un instante. Quiso volar. Su cuerpo inmóvil sin alas, lo censuró.
Corrió a su estudio. Agotado, sin aire, tomó lápiz y papel y comenzó a proyectar.
Diseñó alas, vuelos, pasado y presente. Diseñó futuro.