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retomamos los hilos

La tarde y su silencio amarillo
frente a un sol de otoño
en retirada.

 

En el fresno que se yergue frente a la ventana,
un nido protege la vida.
El viento lo acuna

 

Tiempo de preparar la tierra. Abonarla. Reservarla, y cuando llegue el momento
Lanzar al aire semillas, sueños,  proyectos.
Luego habrá que regar, cuidar, desmalezar
para que vengan fuertes
y generosos los frutos.

 

Y todo se cocerá en la oscuridad del vientre-nido.
Tierra vientre nido
Mar vientre nido
Útero vientre nido
Grieta vientre nido
Cuerpo vientre nido
Mente vientre nido
Todo se está gestando, se está naciendo y muere; para volver a empezar.
Ciclos.

 

Creo, y estoy haciendo un vuelo rasante sobre la naturaleza; que la vida toda principia en la oscuridad.
¿Se dan cuenta?
¿Qué fue primero; el huevo o el nido?

Nidos / nelida©

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seguimos tejiendo ¿Dónde anida tu alma?

Constelación
Sí, hoy.
Golondrinas.
Golondrinas
como estrellas estampadas
en la noche.
Algunas con los ojitos cerrados,
otras,
con las alas
dibujando profecías.

 

Sí, hoy.
Cuando nidos invisibles
reclaman su
pedacito de cielo.

 

 

El cielo, las constelaciones, los pájaros. Todo podría asociarse al alma.
Un colibrí.
El amarillo del otoño.
La sonrisa del bebé. Su mirada curiosa.
Las manos cansadas y rugosas de los ancianos, que a pesar del tiempo, siguen creando, tejiendo vida.
La gota única e impertinente de la última lluvia.
Lo servicial de nuestros animales.
Los abrazos subversivos.
Todos los besos. Menos los insulsos.
La ternura.
La sonrisa.
Las lágrimas.
La tenue y silenciosa luz  de una vela.
La invocación de la música.
La entrega abierta  y confiada al cuerpo  de tu amado/a.
El sendero de un bosque llovido.
Esa línea que te transporta lejos de donde estás leyendo.
Tantas.

 

¿Dónde anida tu alma?
Mientras escribo, escucho a Ludovico Einaudi, te lo recomiendo.

 

 

 

 

 

 

 

 


poesía y esa extraña manera de decir las cosas…

Sí, hoy.

Golondrinas.

Golondrinas

como estrellas estampadas

en la noche.

Algunas con los ojitos cerrados,

otras,

con las alas

dibujando profecías.


Sí, hoy.

Cuando nidos invisibles

reclamaron su

pedacito de cielo.