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En cuerpo y voz / la biblioteca

Hoy, que me voy muriendo de a poco
y los libros me van dejando
Me declaro en Estado de Poesía
Alerta
empobrecida
vestida de sepia
de tanto llorar
quiero ser Poesía


Hoy, que las historias
duermen bajo  el polvo
y el herrumbre
bajo minúsculos organismos
vestidos de luto
y no hay niños, ni murmullos
ni “vení que cuento”
ni cruce de pareceres
ni trasmisión oral de los
sucesos callejeros
Me declaro en Estado de Poesía
Ruinosa
Alerta
Sucia
Sepia


Te leo poeta
bajo ésos párpados de cuero dormido,
amohosado
desintegrado
Las hojas,
pañuelos de mis
lágrimas, se esfuman
bajo mil miradas.
La divina comedia, Don Quijote, El extranjero
y el Martín Fierro se
cuentan historias dentro de una caja
Sancho Panza reniega, su cuerpo le
juega una mala pasada
Los veo y se me rasgan
las ganas
los sueños
el silencio
Me declaro en Estado de Poesía
Sepia
Sucia
Ruinosa
Alerta
 

¿Alguien me escucha?
Mi cuerpo se deshace
Soy piel vieja y huesos
¿Quién será vientre para
tantas voces,
hoy que estoy pariendo
antes que se mueran dentro?
¿Quién oídos?
¿Quién corazón generoso,
solidario?
Hoy
me Declaro en estado de Emergencia
y me nazco Poesía.
 

 


La abuela Margarita

Hace exactamente cuatro años, subía este artículo. Hoy, que en todo el mundo se celebra el día internacional de la mujer, vuelvo a compartirlo, no sólo porque me resulta en verdad profundo y amoroso lo que la abuela plantea, sino además, porque en éstos tiempos de vértigo, velocidad, violencia, desespero; creo importante tomarse el tiempo para estarse con uno, los demás y la vida.

Salud!!

Por alguna razón extraña a mi entendimiento, siempre he sentido una atracción muy especial por la filosofía indígena. No tengo ni un ápice de su sangre corriendo  por mis venas. Mi sangre se bifurca entre Italia y España, y también muchas veces, la siento latir cada una a su manera dentro de mí.     Este reportaje tiene mucho de esa mirada hacia la vida, y es por ello que lo comparto. Que lo disfruten.

Ima Sanchez. Publicado en “La Contra”, diario La Vanguardia

La Abuela Margarita, curandera y guardiana de la tradición maya, se crió con su bisabuela, que era curandera y milagrera. Practica y conoce los círculos de danza del sol, de la tierra, de la luna, y la búsqueda de visión. Pertenece al consejo de ancianos indígenas y se dedica a sembrar salud y conocimiento a cambio de la alegría que le produce hacerlo, porque para sustentarse sigue cultivando la tierra. Cuando viaja en avión y las azafatas le dan un nuevo vaso de plástico, ella se aferra al primero: ‘No joven, que esto va a parar a la Madre Tierra’. Rezuma sabiduría y poder, es algo que se percibe con nitidez. Sus rituales, como gritarle a la tierra el nombre del recién nacido para que reconozca y proteja su fruto, son explosiones de energía que hace bien al que lo presencia; y cuando te mira a los ojos y te dice que somos sagrados, algo profundo se agita.

Ella nos dice: ‘Tengo 71 años. Nací en el campo, en el estado de Jalisco (México), y vivo en la montaña. Soy viuda, tengo dos hijas y dos nietos de mis hijas, pero tengo miles con los que he podido aprender el amor sin apego. Nuestro origen es la Madre Tierra y el Padre Sol. He venido a la Fira de la Terra para recordarles lo que hay dentro de cada uno.’

-¿Dónde vamos tras esta vida?

-¡Uy hija mía, al disfrute! La muerte no existe. Las muerte simplemente es dejar el cuerpo físico, si quieres.

-¿Cómo que si quieres…?

-Te lo puedes llevar. Mi bisabuela era chichimeca, me crié con ella hasta los 14 años, era una mujer prodigiosa, una curandera, mágica, milagrosa. Aprendí mucho de ella.

-Ya se la ve a usted sabia, abuela.

-El poder del cosmos, de la tierra y del gran espíritu está ahí para todos, basta tomarlo. Los curanderos valoramos y queremos mucho los cuatro elementos (fuego, agua, aire y tierra), los llamamos abuelos. La cuestión es que estaba una vez en España cuidando de un fuego, y nos pusimos a charlar.

-¿Con quién?

-Con el fuego. ‘Yo estoy en ti’, me dijo. ‘Ya lo sé’, respondí. ‘Cuando decidas morir retornarás al espíritu, ¿por qué no te llevas el cuerpo?’, dijo. ‘¿Cómo lo hago?’, pregunté.

-Interesante conversación.

-‘Todo tu cuerpo está lleno de fuego y también de espíritu -me dijo-, ocupamos el cien por cien dentro de ti. El aire son tus maneras de pensar y ascienden si eres ligero. De agua tenemos más del 80%, que son los sentimientos y se evaporan. Y tierra somos menos del 20%, ¿qué te cuesta cargar con eso?’.

-¿Y para qué quieres el cuerpo?

-Pues para disfrutar, porque mantienes los cinco sentidos y ya no sufres apegos. Ahora mismo están aquí con nosotras los espíritus de mi marido y de mi hija.

-Hola.

-El muertito más reciente de mi familia es mi suegro, que se fue con más de 90 años. Tres meses antes de morir decidió el día. ‘Si se me olvida -nos dijo-, me lo recuerdan’. Llegó el día y se lo recordamos. Se bañó, se puso ropa nueva y nos dijo: ‘Ahora me voy a descansar’. Se tumbó en la cama y murió. Eso mismo le puedo contar de mi bisabuela, de mis padres, de mis tías…

-Y usted, abuela, ¿cómo quiere morir?

-Como mi maestro Martínez Paredes, un maya poderoso. Se fue a la montaña: ‘Al anochecer vengan a por mi cuerpo’. Se le oyó cantar todo el día y cuando fueron a buscarle, la tierra estaba llena de pisaditas. Así quiero yo morirme, danzando y cantando. ¿Sabe lo que hizo mi papá?

-¿Qué hizo?

-Una semana antes de morir se fue a recoger sus pasos. Recorrió los lugares que amaba y a la gente que amaba y se dio el lujo de despedirse. La muerte no es muerte, es el miedo que tenemos al cambio. Mi hija me está diciendo: ‘Habla de mí’, así que le voy a hablar de ella.

-Su hija, ¿también decidió morir?

-Sí. Hay mucha juventud que no puede realizarse, y nadie quiere vivir sin sentido.

-¿Qué merece la pena?

-Cuando miras a los ojos y dejas entrar al otro en ti y tú entras en el otro y te haces uno. Esa relación de amor es para siempre, ahí no hay hastío. Debemos entender que somos seres sagrados, que la Tierra es nuestra Madre y el Sol nuestro Padre. Hasta hace bien poquito los huicholes no aceptaban escrituras de propiedad de la tierra. ‘¿Cómo voy a ser propietario de la Madre Tierra?’, decían.

-Aquí la tierra se explota, no se venera.

-¡La felicidad es tan sencilla!, consiste en respetar lo que somos, y somos tierra, cosmos y gran espíritu. Y cuando hablamos de la madre tierra, también hablamos de la mujer que debe ocupar su lugar de educadora.

-¿Cuál es la misión de la mujer?

-Enseñar al hombre a amar. Cuando aprendan, tendrán otra manera de comportarse con la mujer y con la madre tierra. Debemos ver nuestro cuerpo como sagrado y saber que el sexo es un acto sagrado, esa es la manera de que sea dulce y nos llene de sentido. La vida llega a través de ese acto de amor. Si banalizas eso, ¿qué te queda? Devolverle el poder sagrado a la sexualidad cambia nuestra actitud ante la vida. Cuando la mente se une al corazón todo es posible. Yo quiero decirle algo a todo el mundo…

-¿…?

-Que pueden usar el poder del Gran Espíritu en el momento que quieran. Cuando entiendes quién eres, tus pensamientos se hacen realidad. Yo, cuando necesito algo, me lo pido a mí misma. Y funciona.

-Hay muchos creyentes que ruegan a Dios, y Dios no les concede.

-Porque una cosa es ser limosnero y otra, ordenarte a ti mismo, saber qué es lo que necesitas. Muchos creyentes se han vuelto dependientes, y el espíritu es totalmente libre; eso hay que asumirlo. Nos han enseñado a adorar imágenes en lugar de adorarnos a nosotros mismos y entre nosotros.

-Mientras no te empaches de ti mismo.

-Debemos utilizar nuestra sombra, ser más ligeros, afinar las capacidades, entender. Entonces es fácil curar, tener telepatía y comunicarse con los otros, las plantas, los animales. Si decides vivir todas tus capacidades para hacer el bien, la vida es deleite.

-¿Desde cuándo lo sabe?

-Momentos antes de morir mi hija me dijo: ‘Mamá, carga tu sagrada pipa, tienes que compartir tu sabiduría y vas a viajar mucho. No temas, yo te acompañaré’. Yo vi con mucho asombro como ella se incorporaba al cosmos. Experimenté que la muerte no existe. El horizonte se amplió y las percepciones perdieron los límites, por eso ahora puedo verla y escucharla, ¿lo cree posible?

-Sí.

-Mis antepasados nos dejaron a los abuelos la custodia del conocimiento: ‘Llegará el día en que se volverá a compartir en círculos abiertos’. Creo que ese tiempo ha llegado.

** si quieren leer algo más sobre esta anciana sabia y maravillosa pueden hacerlo aquí  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=35799


poesía y esa extraña manera de decir las cosas

En el principio fue el silencio
Luego los mares balbucearon
palabras
Palabras dulces, agitadas
A las montañas le nacieron hijos calmos
furiosos,
como la lluvia que los engendró
Las formas se hicieron vivas
y un sol pavoroso desmedido
las alcanzó

Pasó una eternidad
Una rama seca crujió
Bostezó un león
Amaneció una flor
Un pájaro calculó su vuelo
y Dios simiente
se hizo hombre/mujer
La mujer parió hijos
y poblaron la tierra con un único saber
Vivir

Despuntó el día
Del cielo bajó una porción de sol
lo llamaron fuego
amasaron reflejos de luna y mar
nacieron los cuentos, el misterio
Y bajo la influencia invisible del cosmos
se dieron a la guerra como al amor,
con un único saber
Había que Vivir

Principio, muerte
Vida, fin
Asustados hubieron de atravesar la gran oscuridad
Se amedrentaron , se refugiaron en el otro
hicieron el miedo, el amor
el espanto y el perdón


En el principio
los ojos de la mujer
en su lágrima feliz
abrazó la tierra
las manos del hombre
sembró y cosechó sin herir
y una alegría, una paz
germinaron en el corazón
de la humanidad
Otra vez


poesía y esa extraña manera de decir las cosas…

Tuve un cuerpo y magias, una estadía anciana.
Celia Gourinski de Huellas en la eternidad
Tuve

Imágenes de anacoreta,

respingo de estrellas

sobre un cuerpo de dos lenguas

Sincronía de espacios

refugio  de una diosa

sin  nombre

Ciclo lunares

revelando mi sexo

El sueño

y su pérdida

La caída

tu mirada

alud de signos

en la sangre

Tuve

Una muerte/una vida

Otra vez

un nacimiento


murmullo

¿Será por esto de la muerte, por esa manera suya de hacerse presente, visible, invisible. Será porque aún no hemos aprendido nada de ella, de su importancia, de su valor, de que al fin y al cabo es nuestra aliada.  Será porque siendo lo que es, seguimos negándola y entonces ella vuelve de mil maneras diferentes, sutiles, reales, concretas y nos despierta a la vida de un cachetazo?

él _ hola! nos vemos?

ella _ dale

él _ sólo sexo

ella _ sí claro

él _ estás segura?

ella _ si sólo sexo,

nos miramos

encontramos

nos tocamos

acariciamos

nos besamos

excitamos

y copulamos

éxtasis

quiebre

envoltura

vuelta hacia afuera

sí, sólo sexo…

morir unidos

hundirnos en la vida