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a veces los hilos son invisibles

Volviendo a los hilos.

Unos días atrás, me encontré con un viejo conocido. Pintor él, que estaba restaurando los murales de la vieja catedral de la ciudad. Nos pusimos a charlar sobre pintura, escultura, fotografía, literatura y sobre la situación en que se encontraba la biblioteca en la que trabajo. Fue un instante. Miró hacia adentro de la biblioteca, me miró y dijo: “vos tendrías que estar viviendo en una casa frente al mar, haciendo lo que te gusta”  Quedé perpleja. ¿Cómo lo supo? Ese es un sueño que mantengo a fuego lento, desde hace muchos años.

Luego pensé en esos  hilos invisibles que nos unen.

El resto del día no pude hacer otra cosa que pensar en sus palabras. Lo veía. Su cabello anaranjado. Sus ojos. Su rostro de hombre mayor y de haber andado mucho y bien, me resultaban casi mágicos.

A lo que no puedo explicar, lo llamo magia, misterio.

Indudablemente hay gente que nos puede leer el alma, o los deseos.

¿Te das cuenta? Otra vez invocando el alma.

Ha de ser porque estoy impregnada del libro que te mencionaba. Anam Cara. Allí menciona que los celtas creían que el cuerpo estaba en el alma, y no al revés como lo tenemos aprendido los occidentales.

Pensalo. ¿Cambia verdad?

Es gracia a ese libro y  a otras circunstancias, que de tanto en tanto logro conectar con mi alma. Ojalá pudiéramos sentirla con más frecuencia y prestarle más atención. ¿Cómo describirte lo maravilloso que se siente, sentarse a su vera?

¿Estás hablando del alma?

Sí.

¿Cómo conectar?

En verdad no lo sé. Puedo decirte que requiere quietud. Silencio.

Alma: ¿luz, reflejo, movimiento sutil? ¿Verbo?

 

de hilos para una urdimbre

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algunos breves twitteros…

Tú me dirás; dijo al fin la caracola cuando el niño la abrazó contra su oreja.

***
Trepó por la comisura de sus labios. Lo besó. No regresó

***
Le dolían todos los ceros de su cuerpo; los unos y los otros. En la infinita espiral, su corazón claudicó.

***
Duda la  araña.                                                                                                                                         ¿Tejo, luego existo?

***
Giran solos los girasoles, en un floricentrismo tozudo.

***
A mar muerto. Rey puesto.

***
Limerencia: estado hipnótico producto de un principio activo impertinente.

***

Cuentan que fue el mar. Que sediento de tu voz, no quiso dejarte escapar. Y te fuiste Alfonsina, por la blanca arena…


El poeta y la musa

El poeta y la musa

Es profunda la voz del
mar, poeta.
Estira tus dedos
bajo la suave caricia de
la ola
bébete mis humedades
roza la piel
eriza tu lengua
de sales.
Y si todo esto
asemeja un laberinto imposible
de alcanzar,
inténtalo de nuevo.
Te otorgaré el
misterio del placer
y de la
alquimia.
en una sola
línea.
Tu musa.


de regreso

de regreso

A veces escribir, es transitar paisajes. Recorrer con otros. Vislumbrar al otro.
Dejamos huellas sobre la arena, el asfalto, el alma.
Invariablemente, escenarios naturales, ciudades invocadas y gente querida deja huellas sobre nosotros.
A veces escribir, es caminar. Conocer. Vivir plenamente una historia. Otras, despaturrar tinta sobre el papel, para sostener esos momentos de vuelo y viaje.
Imposible transferir tanta vivencia, tanta plenitud, tanto vacío.
Quizá podamos sí, intuirla en un parpadeo.

*Dones

Te doy un vacío,
te doy una plenitud,
desenvuélvelos con cuidado
-uno es tan frágil como el otro-
y cuando me des las gracias
fingiré no advertir la duda en tu voz
cuando digas que eran lo que querías.
Déjalos en la mesa que tienes junto a la cama.
Cuando despiertes por la mañana
habrán penetrado en tu cabeza
por la puerta del sueño.
Donde quieras que vayan irán contigo y
dondequiera que estés te maravillarás
sonriente de la plenitud
a la que nada puedes sumar
y el vacío que puedes llenar.

*Norman MacCaig
de Anam Cara, John O’Donohue


poesía y esa extraña manera de decir las cosas…

Imagen

qué ganas de ser pájaro

 

sobrevolar el mundo

mi pequeña 

inmensidad

 

caer en picada al mar

zambullirse en su antigüedad

 

renovar el contrato con 

la vida

 

pájaro

 


breves, brevísimos…

Lluvia
Danza  sobre mi  piel. Mañana florecerá.

***

Soñante

Se metió de lleno en el sueño. Rasgó cielos. Nadó sobre la tierra y cruzó  un mar inmenso, oscuro y  rugiente sobre puentes invisibles.
Cuando alcanzó la orilla opuesta y apoyó sus pies,  su cuerpo  renacido /alado, brilló bajo la luz de unos ojos que la sostenían en la palma de una mano.