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retomamos la pregunta “de hilos para una urdimbre”

¿Te ha sucedido necesitar con urgencia viajar a ese espacio-geográfico etéreo que alguna vez habitó tu infancia?

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En lo personal he sentido más de una vez esa necesidad. Quizá porque volver a ese espacio, tenga que ver con un deseo secreto de unir fragmentos. Quizá, porque esos espacios lleven en su aire la memoria de un tiempo feliz.

¿Feliz o pleno?

¿Cómo explicarías la plenitud?

Diría que es como un estado de “gracia”.

¿Estado de gracia?

Sí, lo sé, es difícil comunicar la sensación.

Entre paréntesis

Tuve que salir. Hay cosas que le competen sólo a uno. Ésta es una de ellas.

De camino aproveché para ir al supermercado. En la bolsa de las compras fui guardando pensamientos que florecían en ese espacio-tiempo de la infancia; donde la dualidad no ostenta el poder sobre el territorio del ser.

Recordé haber leído la frase de un cacique en relación a la vida toda, que decía más o menos esto: “Somos una gran telaraña. Estamos a unida a ella, por hilos invisibles. Si tocamos un solo hilo, toda  la telaraña tiembla”. Volvió a fascinarme; porque es en ese estado de “gracia” que uno logra sentir esa unión. O al menos a mí me lo parece.

Compartimos la semilla del origen.

Somos barro y agua.

Tierra y mar.

Polvo de estrellas. (Gracias Carl Sagan) 🙂

Somos el universo en una pequeñísima porción deletreando

su creación dentro de cada uno

de nosotros.

Llevamos en nuestros genes,

el Principio.

 

Soy una partícula infinitamente diminuta.
Un uni-verso dentro del universo.
 

de hilos para una urdimbre

De noche cuando por fin mis ojos dejan caer el telón, se me da por vagabundear entre pensamientos cálidos, azarosos. Por mi mente viajan ideas, vivencias del día, palabras. El cuerpo todo queda afuera y mis ojos sólo atinan una mirada reconcentrada hacia esos pensamientos/hilos. A veces logro colocar algunos puntos en las agujas y comienzo a tejer. Otras, las hebras navegan solitarias ajenas al cosmos cerebral que las contiene. Es extraño, imagino un mundo dentro de otro mundo y así sucesivamente; como si el universo fuese una gran mamushka, que todo lo contiene, lo expande y lo multiplica.
Comentaba que en ese estado, enhebro las palabras y los hechos, y suelen aparecer cosas interesantes, o a mí me lo parece.
Por ejemplo:

🎈 El amor es una bestia sagrada.
🎈 La tristeza es un ovillo enredado.
🎈 Un rompecabezas al que le faltan un par de piezas, ¿podría simbolizar la locura?
Confieso que a veces dudo de ser yo, la que teje.
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Esto que les comparto forma parte de un libro en proceso.
Gracias por llegarte hasta aquí y leer.🎈