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de hilos para una urdimbre…

La velocidad de los días.

A veces el cuerpo urge con sus razones. Late al compás de un corazón entorpecido por el vértigo.

¿Cómo se recorre un camino que viene enrevsado de ansiedades?        Nos faltan ojos. Ver. Sentir los pasos. A veces… detenernos para seguir. Escuchar/nos.  En la velocidad, se me antoja que el alma se ausenta. Imagino que tiene su propio ritmo. Me atrevería a decir, que ostenta el ritmo del universo; que se manifiesta en la armonía, la risa, el juego, el llanto. En el silencio, los sueños,  la comunión sexual, amorosa, en el diálogo o el debate. En ese rayo de luz filtrándose por las hojas recién nacidas del roble, en el aire diáfano, en la grieta y la sombra que dibuja mi silueta.

¿Dónde está? ¿Dónde estás?

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Tipos de amor.

 


Amores consecuentes: bien es sabido que no van para ningún lado, pero no importa.

Amores constreñidos: viven apretados, reprimidos, ansiosos del fluído que los libere o los condene.

Amores inconscientes: propio de los adolescentes, con sus consabidas consecuencias, aunque la adolescencia puede continuarse en el tiempo.

Amores incorrectos: uno de los dos está mal acentuado, o mal ubicado.

Amores simulados: las máscaras son las protagonistas.

Amores lujuriosos: todos los dioses del Olimpo y porque no de algún que otro campus, descienden a los aposentos. Reina Dionisio, Eros, Venus y quién sabe quién más.

Amores poderosos: uno de los dos tiene el poder ¿será He-man o la chica super-poderosa?

Amores aireados: son como esos chocolates que, cuando te lo llevás a la boca se deshace.

Amores preciosos: difíciles de alcanzar; sobre todo si brillan tras un escaparate. No imposible.

Amores incondicionales: están tan condicionados, que no hay forma de escaparse.

Amores ciegos-sordomudos: imposible comunicarse.

Amores incongruentes: sus coordenadas escapan a toda forma de coherencia.

Amores a todo terreno: no hay nada que los detenga, esos me gustan mucho, pueden transitar valles, ríos, montañas y regresar al hogar.

Amores perros: viven ladrándose.

Amores silenciosos: brillan en la ausencia.

***

Hay más, muchísimos más; pero por hoy dejamos acá.

Corazón

Es el corazón que late pensamientos y establece asociaciones.
El corazón que fisgonea entre las sombras y dispara dardos contra todo y contra sí mismo porque no quiere transitar lo ya transitado.
Es el corazón comiéndose a sí mismo. Regurgitándose en la tristeza. Construyendo blasfemias para no dar la cara, para no decir: esta boca es mía y mío lo que sale de esta boca. Borbotones rojos.
Palabras heridas de muerte antes de alcanzar el éter, hebras infinitas, rotundas.
Es el corazón y su silencio de templo guiando los recuerdos. Recuerdos de espadas filosas, de dulces pétalos enredándose. Tela de araña inmutable.
En medio, una cicatriz antigua como la vida misma, vociferando: “hablemos”.
Es el corazón y su abismo.
Aquí los despojos.
Aquí la posibilidad del rayo y la luz.


breves, brevísimos…

Entrega
Vestida de silencios se entrega la noche. El día aún no la desnuda. Cosquillas cantarinas bailan detrás de su traje.
***
Cuando tomó conciencia de su condición de flor, bastó su aroma para conjurar una sonrisa.
***
Tiovivo
La verdad es lo más parecido a una calesita, según el lugar que ocupes, será tu visión y tu verdad.
***
Julio Verne
Decidió cabalgar un haz de luz y recorrer el mundo con los ojos bien abiertos. Al final del día descendió sobre un verso.
***
Me desatas el corazón
como yo desato poesía.
Verso a beso.
***
Epitafio
Aquí yace una lectora voraz. Se fue en las últimas líneas.
***
Le comentaba una paloma a la otra que el calor la tenía apabullada. Pues anida entre las hojas de un laurel. Eso… Eso es la Gloria.
***

 


breves, brevísimos…

¿Será lujuria desear hasta el hastío? ¿Desear hasta ser sólo metáfora / manos?

***

Te quebrarás

Te romperás el corazón pero nunca

¡Nunca! dejes de creer

que hasta de la grieta

nace una flor

***

No puedo dormir –dijo la niña.

Cierra los ojos –dijo la noche.

Escucha el tintineo del otoño y deja que te acune.

***

Fue tanta la conmoción; que se le trituraron las palabras entre la lengua y ya no fue el mismo.

***

−Y… ¿Cómo se llama su blog?
−Diario de un optimista en viaje hacia la muerte.


breves, brevísimos…

Mengua la luna y su lengua. El silencio cierra fronteras sobre mis ojos.

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Búscame en tus sueños y te abrazo el corazón.

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Fue tanta la conmoción; que se le trituraron las palabras entre la lengua y ya no fue el mismo.

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Dicen los que saben, que la reina Curapachaca murió de gula. Quiso comerse la tierra y la luna.

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La libertad de cada individuo es directamente proporcional al vuelo de las aves que habitan la tierra.                                      Sentenció la golondrina.

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poesía y esa extraña manera de decir las cosas…

Por si la locura
merodea
Confinaré los días
a las líneas de tus manos
Ligaré con cinta roja
el miedo cuervo
y susurraré versos luminosos
al universo de tu ombligo
Seguiré los pasos de mi sombra
sin ser su esclava
y flores de mil colores
danzarán entre tus dedos
Arco iris profundo
alas de cielo
Tañaré sueños antiguos, presentes
de rodillas
como quien reza

Si insiste, la dejaré sin razón.

poesía, y esa extraña manera de decir las cosas…

Había una calle
Una sombra
La luz de tu mirada
Un cielo
Al norte tus manos
Al sur tus pies
Y en el meridiano de Greenwich
de boca en boca
Tu corazón

breve, brevísimo…

Pájarito
¿qué enreda el
vuelo
que tus ojos
tristes
la voz refleja?
Un corazón que
pía…
Solo

el corazón reina

Imagen

 

…¿Y si la constelación de Escorpio

fuese un cuerpo ajeno a las formas de vida?

¿Y si en el centro de su ser,

brillara un sol más grande que el nuestro?

Antares reinaría.

¿Y si un rayo luminoso, estruendoso,

emergiendo de la tierra lo alcanzara?

¿Disgregaría miles de estrellas?

¿Serían fugaces estrellas,

atravesando el espacio,

para dar origen a la vida?

¿Y si tan sólo una, se uniera

en el agua y la tierra?

¿Comenzaría todo, en un árbol

prehistórico de Nueva Zelanda?

¿Y sus frutos?…

¿Serían hijos echando raíces?

¿Raíces en levante, humanas,

con la mirada alzada al cielo?

 

Quien sabe, quizá,

seamos esferas perfectas,

deformadas por la visión.