Archivo de la etiqueta: canciones

viento

Hoy que el viento juega con las hojas, levanta polvareda y arremolina recuerdos, comparto esta bella canción de Liliana Herrero, cantante argentina de lujo.

Les dejo el link a la canción, ya que por alguna razón no me permite visualizarlo dentro de la página.

https://youtu.be/0ccLEmByFmk

 

 

Confesiones del viento

El viento me confió cosas
Que siempre llevo conmigo,
Me dijo que recordaba
Un barrilete y tres niños,
Que el sauce estaba muy débil,
Que en realidad él no quiso,
Que fue uno de esos días
Que todo es un estropicio.

Me dijo que los pichones
A veces de apresurados
Caen al suelo indefensos
Y él no consigue evitarlo.
Me habló de arenas de agosto,
De cartas de enamorados,
Del humo en las chimeneas,
Del fuego abrazando el árbol.

Iba quebrado de culpas
Y seguía confesando.
En su lomo de distancias
No cabalgaba ni un pájaro.
Era un fantasma ese viento,
Un alma en pena penando
Y en ese telar de angustias
Tejió sus babas el diablo.

Me dijo que recordaba
Que en realidad él no quiso.
Un barrilete y dos niños.
Me habló de arenas al cielo
Y chimeneas al piso,
De cartas de enamorados,
Que todo es un estropicio.

Era un fantasma ese viento,
Tejió sus babas el diablo,
Iba quebrado de culpas
Y no consigue evitarlo.
En ese telar de angustias
El fuego abrazando el árbol,
El sauce estaba muy débil
Y seguía confesando.

Le pregunté por las chapas
Del techo de los de abajo
Dijo: “el hombre ha de luchar
Para conseguir los clavos
En vez de hincarse a rezar
Para olvidar sus quebrantos
O de sentarse a esperar
Regalos eleccionarios”.

Me sorprendió la respuesta
Pero no quise atajarlo,
Pues cuando lleva razón
Vaya, quién quiere pararlo

El viento me confió cosas
Que siempre llevo conmigo,
Que siempre llevo conmigo.

confesiones del viento, link a sus letras

Anuncios

promesa

Le ensortijo ideas brillantes en su calva cabellera. Esparzo semillas de árboles añejos y flores iridiscentes, sobre la penumbra de su frente. Con sumo cuidado, le soplo letras, canciones, palabras fantásticas. Y en su pequeño corazón en estampida, le imprimo sueños de amor.
Sólo por volverla a la vida y abrazarla.