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Grata sorpresa :)

Vestigios de la vida es el nuevo libro de la Editorial Dunken

Aquí podrán leer a varios autores argentinos entre los que me cuento. En verdad es una gran alegría participar de esta selección de textos realizado con mucho cuidado y respeto hacia todos los autores.

Una vez más agradezco a la Editorial su trabajo a conciencia y la posibilidad que nos da a todos los  escritores del país de poder participar de sus propuestas y concursos.

Vestigios de la vida

Tapa del libro

Para poder leer el poema con el que participé hacé clik en el link

En el principio

Gracias totales!!

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retazos de vida…

Sentada en mi lugar de trabajo, la tierra, tierra injertada, tierra yerma, inventada sobre un asfalto, hace las veces de escenario, para la realización de una película, “La patria equivocada”. Vuelo en el tiempo, un tiempo con retazos de historias fantásticas, invisibles, reales, puzzle de lo que fue.

Sentada en el presente, observo, el pasado. Retomo las páginas del libro de Dalmiro Sáenz, y me lleno desde la raíz. Pienso en la patria, en las definiciones que le endilgamos, en las tesituras, en las corduras y desmesuras, las coherencias y las extravagancias de quienes simulan gobernar el país, nunca, nuestro país, siempre el país, parece de otros, de cualquiera menos el nuestro, el que habitamos todos… y siento que nada ha cambiado desde aquellas épocas de patricios y soldados, indios (los pocos que quedaban) y gauchos y negros que también iban siendo eliminados en cada guerra, por conquistar que provincia? ¿Qué país?
Y detrás de cada guerra, de cada muerte, de cada ignorancia o arrogancia, el amor que intenta ser rey, el amor que se infiltra venenoso en la sangre de muchos, incluso, de aquellos que llamamos próceres, héroes.
El día transcurre lento, ventoso, polvoriento. Miro a través de la única ventana con vidrio transparente, y allí, donde antes había asfalto hay una calle de tierra improvisada, unos actores haciendo como si… gente con cámaras y celulares, auriculares, laptop y demás tecnología filmando el pasado,  filmando la historia de un hombre, soldado, que fue despojado de su uniforme, por las delicadas manos de una mujer.

Al cabo, la patria es el cuerpo de una mujer, territorio indescifrable, querido, palpable.
***
Obra: Amantes
Anne Pascale Gil Bautista

poesía y esa extraña manera de decir las cosas…


Amordazar

eso es lo que hago cuando te veo…

Amordazar
el aire,
el sentimiento
la piel/ el cuerpo
Me vendo los ojos para no mirarte
desde adentro
me traiciono a corazón abierto.

Amordazar
eso es lo que hago cuando te veo…

Amordazar
la mujer
la hembra
el alma
y las manos

Amordazar
los labios
la lengua
que tonta naufraga
sobre palabras sin sentido,
sólo por tocar la tuya

Amordazar
es lo que hago cuando te veo…

Amordazar la mente
para que no crea
no se ilusione
no se engañe y se engaña
Amordazar
cada parte de mi ser
cada molécula de vida
de instinto
de sed…

todo porque no te vayas
por no asustarte
y la asustada soy yo

Amordazar
la fuerza de este amor
que me empuja hacia vos

¡pero ya no más!
no más entumecer,
no más vendas en los ojos
en la boca
en la piel
en la vida,
que es esta vida mía
que se mezcla tanto
con la tuya

Obra:

Série Obras do Temp(l)o

Henrique Gabriel


poesía y esa extraña manera de decir las cosas…


Es una búsqueda, un descender

sorprender al instinto, la intuición
en las celdas del depredador…
liberarlos.
Conocer palmo a palmo,
el rostro del enemigo
que vive dentro y fuera de nosotros
Enredarnos
con nuestros propios huesos
y construir desde la textura ósea,
el amor con otro
Desarmar los odios, los rencores,
para dar espacio a la luz
y así, en plena tarea,
que el rayo de la vida
encienda la esencia
e ilumine lo que ya tenía vida.


La pequeña escultura que ven, es parte de un trabajo que hice, hace más de seis años, en arcilla, sobre el libro de Clarissa Pinkola Estés, “Mujeres que corren con los lobos”
Si quieren ver más, los invito a pasar por aquí http://www.cayomecenas.com/mecenas1739.htm

Esta foto y las que podrán ver en la página que les menciono, las realizó Carlos Piérola.

Poesía y esa extraña manera de decir las cosas…

Desciendo
Paraíso
líquido/escurridizo
juega con mi falda
se enreda con mis piernas
construye muros transparentes
sobre mi piel
y se refugia en mi sexo

Con su rumor húmedo
traspone otras inocencias
Con sus caricias
me devuelve a otra vida

Obra: Slow Dancing

Alberich Mathews

pueden ver más de sus trabajos aqui http://www.flickr.com/photos/alberich/


revolcones…

Revolcones que nos da la vida, le decía a una amiga. Nunca esperados, siempre inesperados! Y sí, ¿cómo salir airosas de esos golpes?
Vas caminando tranquila, con el mínimo de preocupaciones y zasss!! al suelo. Y no es que uno sea una duquesa y cae de rodillas casi imperceptiblemente, nooo! uno se desliza por la tierra, raspándose todo lo que se llama rostro, en especial la nariz y el mentón y la frente, y cuando lográs levantarte, te duelen los huesos, las rodillas, los codos, el alma y no sabés, cómo llegaste ahí. Bueno sí sabés, pero preferís no pensar, no inferir, no ahondar.
Entonces entre mareada y estúpida, buscás asirte algún lugar, algún poste, piedra, yuyo lo que sea para no seguir cayendo, y así perdida, “como turco en la neblina”, cómo solía decir mi viejo, vas tanteando el aire, va lo que te queda de aire y lográs erguirte, como los primeros primates. Intentás sacudirte el polvo, el polvo del golpe, no el polvo de un buen revolcón con tu amante, pero ni modo, el polvo se adhiere como se adhieren los pensamientos negros, oscuros. Casi ciega, llegás hasta el espejo del baño y tu rostro es un puzzle de moretones, rasguños y lágrimas contenidas, todo invisible, sólo vos lo podés ver, el proceso es interno, expedito ayy!! San Expedito, libérame de este martirio ja! Ni ahí, cada cosa en su lugar y cada lugar con su cosa, que vamos, que cuando te toca caer, no hay nada que lo detenga “revolcones de la vida”
Hoy de pie, un poco renga, un poco ausente, digo y prometo:
“Volveré y seré millones, millones de disfraces!


Poesía y esa extraña manera de decir las cosas…



Partí
Arañé el día
con mis sombras,
enardecidas
ante la luz

Lloré
Y cada mar diminuto,
ungió el calor
de este cuerpo,
que no entendió
razones

Tendí,
todos lo poemas.

Confío en la naturaleza, en los ciclos de la vida.

Obra:
Pájaros fractales 15
María del Rosario Mattos