Archivo de la categoría: Poetas

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Hace unos días descubrí a Chantal Maillard y quedé prendada de su poesía; de su voz profunda. Les comparto.

Te supe frágil y desnudo…

Te supe frágil y desnudo,
tan frágil eras, tan desnudo
que se quebró tu sombra al respirar.
Abrí la puerta y las voces del agua
adoptaron la forma de tu cuerpo.
Tan leve parecías, tan al borde
de ti
que la noche aprendió
el modo de dormirse sobre el rio.

De “La otra orilla” 1990

***
Intermedio

Entre una imagen tuya
y otra imagen de ti
el mundo queda detenido.
En suspenso. Y mi vida
es ese pájaro pegado al cable
de alta tensión,
después de la descarga.

De “Lógica borrosa” 2002

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La pensadora y poeta Chantal Maillard / foto subida desde google

Fuente: a media voz

 

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Alfonsina Storni

El 29 de mayo 1892 Alfonsina Storni, poeta argentina que revolucionó la escritura latinoamericana según los entendidos; hubiese cumplido 126 años.

Nació en Suiza. A los pocos años se mudaron a Argentina. Tuvo varias profesiones. Maestra, periodista, actriz; y trabajos muy disímiles.

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Aquí les comparto un poema que escribiera luego de haberse transformado en madre soltera, en una época que ello, era no menos que escandaloso. Infame.

LA LOBA (De La inquietud del rosal, 1916)

Yo soy como la loba.
Quebré con el rebaño
Y me fui a la montaña
Fatigada del llano.

Yo tengo un hijo fruto del amor, de amor sin ley,
Que no pude ser como las otras, casta de buey
Con yugo al cuello; ¡libre se eleve mi cabeza!
Yo quiero con mis manos apartar la maleza.

Mirad cómo se ríen y cómo me señalan
Porque lo digo así: (Las ovejitas balan
Porque ven que una loba ha entrado en el corral
Y saben que las lobas vienen del matorral).

¡Pobrecitas y mansas ovejas del rebaño!
No temáis a la loba, ella no os hará daño.
Pero tampoco riáis, que sus dientes son finos
¡Y en el bosque aprendieron sus manejos felinos!

No os robará la loba al pastor, no os inquietéis;
Yo sé que alguien lo dijo y vosotras lo creéis
Pero sin fundamento, que no sabe robar
Esa loba; ¡sus dientes son armas de matar!

Ha entrado en el corral porque sí, porque gusta
De ver cómo al llegar el rebaño se asusta,
Y cómo disimula con risas su temor
Bosquejando en el gesto un extraño escozor…

Id si acaso podéis frente a frente a la loba
Y robadle el cachorro; no vayáis en la boba
Conjunción de un rebaño ni llevéis un pastor…
¡Id solas! ¡Fuerza a fuerza oponed el valor!

Ovejitas, mostradme los dientes. ¡Qué pequeños!
No podréis, pobrecitas, caminar sin los dueños
Por la montaña abrupta, que si el tigre os acecha
No sabréis defenderos, moriréis en la brecha.

Yo soy como la loba. Ando sola y me río
Del rebaño. El sustento me lo gano y es mío
Donde quiera que sea, que yo tengo una mano
Que sabe trabajar y un cerebro que es sano.

La que pueda seguirme que se venga conmigo.
Pero yo estoy de pie, de frente al enemigo,
La vida, y no temo su arrebato fatal
Porque tengo en la mano siempre pronto un puñal.

El hijo y después yo y después… ¡lo que sea!
Aquello que me llame más pronto a la pelea.
A veces la ilusión de un capullo de amor
Que yo sé malograr antes que se haga flor.

Yo soy como la loba,
Quebré con el rebaño
Y me fui a la montaña
Fatigada del llano.


Eeva Kilpi poeta

Hace unos días descubrí gracias a una amiga a Eeva Kilpi, poeta nórdica que te saca sonrisas a mansalva.

 

Dime si molesto,
dijo él al entrar,
porque me marcho inmediatamente.
No sólo molestas,
contesté,
pones patas para arriba toda mi existencia.
Bienvenido

* * *
¿Te dejarías follar por quince euros? me dijo
en la parada del autobús a las 0.42
rodeados de calles vacías y congeladas.
Primero negué con la cabeza, pero luego le dije:
Por dinero, no, pero si pasas la aspiradora y friegas los platos…
Entonces él, a su vez, se negó
y se dio la vuelta abatido para seguir su camino.

****

Lamentablemente no hay mucho de su obra en nuestro idioma; pero vale la pena navegar por la red para dar con algún puertopoema de Eeva Kilpi.

 

Poeta

Eeva Kilpi


Sobre la escritura / comparto

Responde Juan Gelman en una entrevista:
si uno pudiera escribir lo que quisiera” y nos cuenta una leyenda rusa, que le contaba su mamá cuando era pequeño.
Una vez estaba una arañita ahí al borde del camino, y para un ciempiés. Entonces, la araña le dice: Señor ciempiés, qué complicado, ¿cómo hace para caminar? ¿Con los cincuenta pies izquierdo primero, cincuenta después de la derecha, diez y diez, uno y uno? y el ciempiés se puso a pensar y no caminó más. (Nota extraída del Homenaje que le rindiera la Revista Ñ a Juan Gelman)

Maravillosas leyendas, que logran dar a luz verdades, como un viejo médico forense.

Salud!!