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relato

 

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Relato

El cuento de las certezas  o la cereza rota
Cuentan unos ancianos del bosque que hace muchos, muchos soles y una lágrima,  vivía en la cima de una montaña una mujer más viejita que ellos. Cuentan los viejitos (que siempre andan en ojotas y sin anillos) que  llegó hace una infinidad de otoños; y que por equipaje traía una  vieja bolsa de yute. Cuentan…  que cuando cruzó el sendero  que serpentea  el bosque,  levantó los ojos. Ellos se supieron observados y bajaron las cabezas. Instante que le sirvió para levantar del suelo una cereza rota.  Siguió viaje. Cuentan  los mismos ancianos que  hace muchos soles y  muchas lunas, en la cumbre de la montaña creció un cerezo que al caer la tarde, esparce  gotas de rubíes en el aire.

esperando el micro

Una parada. Un puñado de personas. Entre ellas, dos cordobeses despuntando el vicio de la palabra.  Esperamos el  micro que nos lleve hacia el tramo final de este año; y mientras tanto… leemos y somos leídos.
Dulce arquitectura
Con lo que a mí me gustan los chocolates, justamente vengo a abrir uno que tiene la forma de la vieja casa de mis abuelos. Comí una habitación, después el baño rápidamente y sin pensar demasiado; para el patio esperé un poco. Me di cuenta al terminarlo,  que  la dulzura culposa en la feliz contradicción de los vínculos, es siempre el último bocado de los verdaderos recuerdos.
Nicolás Santiago Jozami
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HERMINIA
Sabe enlazar los siglos.
No importa si la lluvia, el viento o el frío se acurrucan en su falda. Ella determinará el final de la jornada, cuando la última algarroba sea harina del tiempo. Luego, será ronda de coplas, patay, charqui, aloja o chicha y entre danza y rezos entonados al Inti, espantarán los malos espíritus. Desterrarán del cuerpo la embestida de los días y volverán en la semilla
de mi autoría
Gracias por el tiempo compartido,
por dejar señales y huellas de tu visita.
Hasta el año que viene. Que el universo los proteja.
Bendiciones

 

 

rosariolee1

Dulce Rosario. Pajarita leyendo.


Certamen de microrrelatos 2017

Días atrás viajé a Santa Rosa de La Pampa, a recibir un premio por haber sido seleccionada junto a otras/os escritores en un certamen de microrrelatos.
Certamen que tuvo como premio libros-agendas, que por cierto quedaron muy lindas.  Los interesados en adquirirlas  pueden ponerse en contacto con  7 Sellos Editorial Cooperativa     Así, no solo estarán llevando a sus hogares bonitas agendas; también colaborarán con comedores infantiles, puesto que la recaudación irá a sus cajas y de esta manera contribuirán a que sigan funcionando.
Como bien dicen los organizadores del Certamen de microrrelatos 2017
“Cerramos este maravilloso proyecto de construcción conjunta, con la palabra de un gran escritor latinoamericano Eduardo Galeano:
Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas,
puede cambiar el mundo”. 

 

agendas

 

En el próximo post les comparto algunos de los microrrelatos que están muy buenos.

 

 


Apostar por la vida

Pensaba subir un texto; pero luego una amiga me mandó un microrrelato de Galeano, que no es este, y me dije:  sí cipoletta, algo de Galeano que nos reconcilie las ganas de seguir apostando por la vida humana.

 

 

El mundo por Eduardo Galeano
Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos. El mundo es eso -reveló- Un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.

 

Seamos fueguitos estemos donde estemos, que en tiempos tan oscuros nos hace falta luz, mucha.