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poesía y esa extraña manera de decir las cosas…


Amordazar

eso es lo que hago cuando te veo…

Amordazar
el aire,
el sentimiento
la piel/ el cuerpo
Me vendo los ojos para no mirarte
desde adentro
me traiciono a corazón abierto.

Amordazar
eso es lo que hago cuando te veo…

Amordazar
la mujer
la hembra
el alma
y las manos

Amordazar
los labios
la lengua
que tonta naufraga
sobre palabras sin sentido,
sólo por tocar la tuya

Amordazar
es lo que hago cuando te veo…

Amordazar la mente
para que no crea
no se ilusione
no se engañe y se engaña
Amordazar
cada parte de mi ser
cada molécula de vida
de instinto
de sed…

todo porque no te vayas
por no asustarte
y la asustada soy yo

Amordazar
la fuerza de este amor
que me empuja hacia vos

¡pero ya no más!
no más entumecer,
no más vendas en los ojos
en la boca
en la piel
en la vida,
que es esta vida mía
que se mezcla tanto
con la tuya

Obra:

Série Obras do Temp(l)o

Henrique Gabriel


Breves…

Él, se vendó los ojos para no volver a verla.
En otra parte de la ciudad, ella, se vendó las manos,
para no volver a escribirle.
Ambos mutilaron el camino al corazón.


Vacío
Un par de zapatos fríos,
en equilibrio sobre la medianera.


Cielo

Tus ojos horadando mi ser

foto: Lucid Nightmare


Poesía y esa extraña manera de decir las cosas…


Quiero tu mirada
que sujeta a mil mandatos
se escapa de tu alma
porque llama
aniquila
me interroga y desbarata
porque provoca
me vacila
me dispone
me supone
y me propone
porque dice mil razones
pero esconde
pero sobre todo
porque vuela
cuando alcanza mi mirada

Pero ay!

no quiero tu mirada
que sujeta a mil mandatos
nos silencia
nos congela
y dueña de un juego eterno
se disfraza
No la quiero
porque inventada
nos roba el alma
Obra: Atrapado en la imaginación
Héctor Antonio Solano Lamphar

Presente


Es hoy. El rostro hundido en la almohada. Ahuyentando pensamientos.
Con el cuerpo tendido de costado, sintiendo su peso… la piel roza sábanas primaverales.
Es hoy. Cuando la lluvia furiosa, me recuerda a esos llantos desconsolados, amargos, que no sabemos de dónde vienen ni adonde van, y humedece el aire, la tierra… todas las emociones.
Es hoy. Sintiendo que nada es igual y todo en algún lugar está igual. No hay pasado, ni futuro, sólo presente inmediato, provocando recuerdos de los buenos, ungiendo mis dedos de viejas notas musicales.
Es hoy. Con mis ojos cerrados y mis oídos alertas, a los rumores del viento, ecos de niños jugando con barro, guareciéndose bajo la lluvia.

Es hoy. Latiendo un poema en mis manos, que no puedo escribir.

Obra: Autorretrato
Manusamo M.


poesía breve…

Doblega el aire
al filo de su mirada
Empuña una palabra
olvidada
No hay eco

Llora el poeta
Astutos mandarines
robaron de su arcón
todas la palabras

***

Combatió hasta el final
Agotado,
se dejó ir
Nunca supo,
cuánto se enmascaraban
sus fantasmas



Obra: Flujo de pasiones
Francisco Valdepeña Maruenda


poesía y esa extraña manera de decir las cosas…


Es una ventana al sol
Una habitación vacía
Un espacio abierto-cerrado
de tanta humanidad abandonada
viejos solos, sin nada
Solos con ellos mismos
con sus recuerdos,
su memoria frágil
inquieta somnolienta

Es un lugar, una isla
que separa un mundo de otros
¿del real? ¿el irreal?
y el sol,
que impertinente se cuela por los vidrios
las hendijas
inventando una luz
que filtre los intersticios de esa inmensa soledad
compañera inevitable de la noche larga
que habita sus almas
A veces,
puedo decirlo porque lo he visto,
la luz hace mella en la mirada
y resplandecen por instantes
se iluminan

Es la austeridad
Los olores extraños
El aire enrarecido que convive con ellos,
y en medio
una sonrisa complaciente,
de los que intentamos inventarlos
para inventarnos otra realidad
menos dolorosa
menos ausente

Es ella,
aquí,
a mi lado
Con su garganta inflamada
Los recuerdos llorosos,
emotivos
Recostada, dormitando
y yo, escribiendo,
acompañando desde este espacio,
desde un todo que a veces se hace nada
desde un gerontopsiquiátrico

***
Obra: Marina
Carlos Hernando Urrego Castañeda

poesía y esa extraña manera de decir las cosas


Has venido hasta aquí
¿A qué?
¿ a porfiarme la razón?
¿a deletrearme el corazón?
¿a lanzarme al abismo de tus ojos,
y provocarme el alma en la piel?

¿A qué has venido?
¿a florecer en mi cuerpo?
¿a volar del mundo un instante?
¿a buscarte?
¿a qué?

engañarnos a nosotros mismos
es un boomerang
que se redobla en el aire
Lo siento


Obra: Anclando Utopías
Mónica Ardaiz


poesía y esa extraña manera de decir las cosas

Soy río revuelto
teta abultada
proceso interno expedito
y otra vez los ovarios,
que agigantan mi piel…

No hay refugios
moradas,
los fragmentos diseminados
fecundan el tiempo

Útero cósmico
Que a fuerza de espasmos
deforma
agoniza
sin aliento
y en un último grito
nos expulsa a otra vida
esa que nace de la nada
del silencio
las ruinas
los restos…

Obra: S/T1
José María Romero Carrasco


Regreso

Refugiarme en un vértice de la vida.

Salir a transitar el mundo, sólo cuando me sienta segura.

Deslizarme por los verdes, los ocres y las noches,

cuando la ropa no me pese y mi valija,

no tenga nada por cuidar o sostener.

Perder el rumbo.

Borrar las huellas del fino polvo de la memoria,

cuando mis pies cansados, decidan detenerse.

Abrir mis brazos, alas.

Volar sin dirección, sin miedos

a cada lluvia,

cada color

en su estación.

Abrir los ojos, cerrarlos

y en la intermitencia

observar la linea de lo inobservable

Caer en la cuenta

sumar

restar

igualar

y ser la cuenta,

dónde la matemática no es exacta,

y las estrellas están muy lejos para alcanzarlas.

Ver su luz transfigurada.

Descubrir mi piel ante nadie

sentir el sol,

el frío,

el sudor y su palpitación.

Sentirme viva.

Obra: Espejado

Marco Ortolan


Carmencita


Desparrama texturas
tras los cristales
Sus ojos fijos
no entienden tanta encrucijada
La ley es ley de hombres
y la desentienden…
nos los guía el amor a la tierra
a la vida
a la naturaleza
los guía la ambición
de poder
de cualquier poder que los
erija superiores
inmortales

Y sus manos cansadas
de andar,
anhelan la caricia
un gesto de amor
algo que le diga que ha valido
la pena llegar hasta
ahí
El cuerpo se resiente
y su cabecita cubierta de nieve
se pregunta
¿para qué trabajar tanto,
todo el día, si cuando llegas
a tu casa no te queda tiempo
ni ganas para nada?
Cansina me dice:
El dinero tiene que ser para gozo
para disfrute,
para compartirlo con aquellos
que amamos
para dulcificar
un rostro apretado,
no regalándolo
generando trabajo

Tiene 85 años
No suelto su mano
ni ella me suelta
Hay un cuerpo resistiendo
pero entregado
Y un espíritu
que aún,
anhela el movimiento
la danza de la vida.

***
Obra: mujer anómana
Miguel Angel Gatti