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alegría

Breve relato que recibió una mención honorífica en el concurso organizado por De Como Escribir; una página rica en material para aprender, leer y compartir.

 

Palimpsestos
Cuando abrió los ojos, creó el mundo.
(Silencio rotundo)
Infinidad de palimpsestos ​vuelan por el​ aire.
La atmósfera guarda​ una​ compostura ​extraña de azules y gravedad, y un sol concupiscente sonríe frente al espectáculo. De súbito, un viento furioso que no sabemos cómo ​llega​ ​a​ la historia,​ o al sueño, o a la creación,​ arrasa con​ todos​ los papiros. Desaparecen. Solo ​ uno se acuna en el aire ajeno a todo a su alrededor; hasta que empieza a caer como musitando secretos y da de lleno con los ojos que crearon el mundo.​
Lee: ¿estás segura que quieres jugar conmigo?

 

 

***

Les dejo el enlace por si desean pasar a leer a los premiados.

Concurso decomoescribir

 

 


un adelantado del tweet?

De cuando la voz viene de lejos, y parece que hubiese sido ayer que la escuchamos o leímos. Con Uds. Antonio Porchia (1885 – 1968)

 

de Voces reunidas

 

 

Tu crees que me matas. Yo creo que te suicidas.
***
Ahora tengo miedo de entrar en las cosas;
miedo de hallarlas todas justas
***
Mis cosas totalmente perdidas son aquellas que,
al perderlas yo, no las encuentran otros.
***
Todo juguete tiene derecho a romperse
***
“En su prólogo de 1978 a Voces reunidas (un libro donde se recoge la obra completa de Antonio Porchia), el autor de El Aleph escribió: “Los aforismos de este volumen van mucho más allá del texto escrito; no son un final sino un comienzo”. Algo parecido dijo Cioran sobre cuándo se empieza a hacer filosofía”.

antonio porchia2

publicado originalmente en:

http://blogs.20minutos.es/poesia/2009/06/10/voces-antonio-porchia-1885-1968/

 


retomamos la pregunta “de hilos para una urdimbre”

¿Te ha sucedido necesitar con urgencia viajar a ese espacio-geográfico etéreo que alguna vez habitó tu infancia?

****

En lo personal he sentido más de una vez esa necesidad. Quizá porque volver a ese espacio, tenga que ver con un deseo secreto de unir fragmentos. Quizá, porque esos espacios lleven en su aire la memoria de un tiempo feliz.

¿Feliz o pleno?

¿Cómo explicarías la plenitud?

Diría que es como un estado de “gracia”.

¿Estado de gracia?

Sí, lo sé, es difícil comunicar la sensación.

Entre paréntesis

Tuve que salir. Hay cosas que le competen sólo a uno. Ésta es una de ellas.

De camino aproveché para ir al supermercado. En la bolsa de las compras fui guardando pensamientos que florecían en ese espacio-tiempo de la infancia; donde la dualidad no ostenta el poder sobre el territorio del ser.

Recordé haber leído la frase de un cacique en relación a la vida toda, que decía más o menos esto: “Somos una gran telaraña. Estamos a unida a ella, por hilos invisibles. Si tocamos un solo hilo, toda  la telaraña tiembla”. Volvió a fascinarme; porque es en ese estado de “gracia” que uno logra sentir esa unión. O al menos a mí me lo parece.

Compartimos la semilla del origen.

Somos barro y agua.

Tierra y mar.

Polvo de estrellas. (Gracias Carl Sagan) 🙂

Somos el universo en una pequeñísima porción deletreando

su creación dentro de cada uno

de nosotros.

Llevamos en nuestros genes,

el Principio.

 

Soy una partícula infinitamente diminuta.
Un uni-verso dentro del universo.
 

breves twitteros

Hoy quiero ser Cronopio y mañana tal vez Fama -le dije a Cortázar en sueños. Me miró de reojo y me dio instrucciones para meditar.
Ommmm
cronopio
**

Noche.
Un bicho torito sobrevuela mi cuerpo, me roba el sueño, y lo transporta en su simulado helicóptero.
bicho torito
**
Ecografía

 

Volvimos a nacer
al latir de un corazón como semilla de uva.
Cabalgaba sueños de agua
a través de un monitor

 

 

** Las imágenes fueron tomadas de la red.

Hay momentos

donde la única escritura posible se define a través de una imagen. Todo lo que sucede fuera de la imagen, es amor, algarabía, emoción, dudas y alegría infinita  que revolotea alrededor de la niña. La niña duerme plácida. Nosotros la adoramos en silencio.
Les presento a Rosario, mi nieta recién llegada al mundo.

Rosario


de hilos para una urdimbre… seguimos

 

Un cuaderno y un lápiz para seguir.
Hoy se deja ver el sol. Manos y  piernas se deleitan en su luz. Un mini poema como salido del aire se precipita sobre  la hoja.

 

 

Ni correa
ni soga
Lazo
Secuencia de luz
enlazando corazones.

 

 

Vamos por una foto, la foto que inaugura la llegada al blog.
otros tiempos/1

El arroyo que cruza por detrás de casa.

Como podrán ver la foto está totalmente editada, algo que disfruto mucho y  en cantidades infinitas, como infinitas son las posibilidades de una imagen
Allí vuelvo una y otra vez cuando busco algo que no sé; o ese algo que no sé me anda buscando.
¿Te ha sucedido necesitar con urgencia viajar a ese espacio-geográfico etéreo que alguna vez habitó tu infancia?
Te dejo la pregunta.

 

 

 


La carta

Alta Gracia, a veintiún días de terminar el año.
Desde aquí puedo ver un puñado de nubes alistándose para la tormenta.

 

Querido amigo;
Por fin ha llegado el paquete,  luego de meses de espera. Mi día está reivindicado. No lo puedo creer. Don Hieronymus Bosch, El Bosco, descansa  sobre mi falda. Mientras acaricio su lomo y su cubierta; voy recogiendo información con las yemas de mis dedos teñidos de pintura. Libando lento cada página.
Júbilo, gozo y todos los sinónimos asociados a la infinita alegría, me invade en este momento. Mil gracias por tan preciado
obsequio.
¿Sabés? Creo que  El jardín de las delicias, es un secreto a viva voz; pero estamos sordos.
¿Cuándo fue que nos perdimos?
La otra noche, mientras leía la novela de  Siri Hustvedt,  El mundo deslumbrante,  vino  a mi  mente un pensamiento claro y contundente. Te lo transcribo tal cual “si queremos vencer a la muerte, deberíamos transformarnos en mito, o en su defecto, en una obra de arte consumada por los siglos de los siglos amén” Luego pensé en las esculturas  e imaginé el destino adverso  que suelen  sufrir en sus estáticas posturas, en sus talladas emociones; a expensas de pájaros y humanos desubicados.
A raíz de ello se me ocurrió que preferiría ser cuerpo/ tinta. Un  hilo invisible que va tejiendo historias. Avanzando a ras de tabla,  por esa maravillosa obra que es El jardín de las delicias.
En principio alteraría el orden de los paneles.  El infierno estaría a la izquierda. El paraíso terrenal queda en medio; y la creación a la derecha. Te preguntarás por qué.  Porque a pesar de haber pasado el medio siglo, no abandono la utopía de un mundo mejor para todos.  Con esta disposición  queda una única posibilidad; viajar hacia lo mejor de nosotros mismos. Ya lo sé, suena ilógico, pero…  ¿por qué no pensar que en el principio, el Big Bang fue un infierno? De alguna manera lo fue. De este modo y siguiendo el recorrido visual (a la izquierda está el pasado y a la derecha el futuro) viajaríamos de manera inconsciente, a encontrar lo mejor de nosotros mismos.
Ahora que releo la carta, pienso que la obra debería haberse dispuesto en círculo/triángulo.  No tríptico. Lo cual nos daría la posibilidad de recorrerla desde cualquiera de sus ángulos.
 ¿A caso la vida en su fluir, no resulta aleatoria más de una vez?
Ya ves, mi imaginación no cede un paso ja ja ja
¿Y vos?  ¿Cómo estás? ¿Cómo te las arreglás con esto de ser padre solo?
¿Cómo los trata el frío? ¿Han retomado el ritmo de trabajo?
Aquí el calor nos desgrana  gota a gota.
¿Mi dulce  Josefina sigue pintando ángeles para colgar en el arbolito de navidad? Me deslumbran sus trazos seguros, definidos. Sus colores brillantes  y audaces.
Espero noticias del otro lado.
Un abrazo inmenso que ayude a  menguar la herida.

 

Hieronymus Bosch

Leyendo al Bosco

 


el miedo…

¿Qué experiencia lo  habrá originado? ¿Cuándo fue que se nos empozó en el alma y nos hizo caminar cojos? ¿Sin alas?
Un par de días atrás y en un otoño incipiente, el miedo se convertía en el pan de todos los días.
Han pasado 41 años de la embestida. Han pasado 41 años desde que el golpe militar, se  hiciera efectivo.
Por aquella época hombres sin escrúpulos y miedosos hasta la médula, proyectaron su terror hacia toda una sociedad. Pasaron muchas cosas, muchas vidas. Pensar distinto era peligroso, pensar también lo era. Hace 41 años, se sentaba en la silla presidencial algo parecido a una bestia. Su plato preferido era el miedo.
Eran tiempos convulsos, se sentía olor a animal herido. Grupos armados querían imponer el orden, a costa de matarse entre sí y sembrar temor, inseguridad en nombre de la justicia, la igualdad y la libertad. El plato estaba servido y la bestia no se haría esperar para acabar con él.
En esa época yo tenía12 años. Mi escuela quedaba lejos de casa y yo iba y venía a pie. No había para pagar colectivos y menos para que mis padres se pusieran en el trámite de llevarme y traerme. Tengo el registro de volver a casa al medio día y sentir de la nada, miedo a ser alcanzada por una bala. No sucedió. Pero el aire que se respiraba llevaba filamentos de odio, miedo y terror. Hubo secuestros, muertes, desapariciones, robo de niños, tortura, sangre, odio, hedor.
Los ciudadanos nos habíamos vuelto ciegos, sordos y mudos. Y los militares solo tenían un objetivo: cazar a los guerrilleros; no para llevarlos a la justicia, no. Había que erradicar de cuajo la mala sangre. Había que desaparecerlos.
La noche se cerraba sobre sí misma  y pasaría mucho tiempo hasta que se filtran hilos de luz.
A 41 años miro para atrás, y veo con espanto que aún quedan resabios de esa manía morbosa de imponerse al otro por la fuerza. Empuñando un arma o con abuso de poder.
¡Cuánto despliegue para decir Miedo!
Y allí como en un acto de magia, el plato se sirve a la mesa para la bestia de turno.
¿Aprenderemos alguna vez, que si consideramos nuestra vida valiosa, la del otro-otra también lo es? ¿Seremos capaces de mirar a los ojos de aquellos que consideramos enemigos y ver más allá? Vernos a nosotros mismos, iguales; pero distintos. Humanos.
Hoy cuando publico este post, se cumplen 35 de la Guerra de Malvinas. Otro capítulo triste en la historia Argentina.
¡¡Ay la guerra!!
 Se propusieron jugar con fuego y lo lograron. Al final del día, cenizas inocentes ahogaban el cielo.  

 

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Gracias Pablo Bernasconi por tu homenaje.

de hilos para una urdimbre

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Eeva Kilpi poeta

Hace unos días descubrí gracias a una amiga a Eeva Kilpi, poeta nórdica que te saca sonrisas a mansalva.

 

Dime si molesto,
dijo él al entrar,
porque me marcho inmediatamente.
No sólo molestas,
contesté,
pones patas para arriba toda mi existencia.
Bienvenido

* * *
¿Te dejarías follar por quince euros? me dijo
en la parada del autobús a las 0.42
rodeados de calles vacías y congeladas.
Primero negué con la cabeza, pero luego le dije:
Por dinero, no, pero si pasas la aspiradora y friegas los platos…
Entonces él, a su vez, se negó
y se dio la vuelta abatido para seguir su camino.

****

Lamentablemente no hay mucho de su obra en nuestro idioma; pero vale la pena navegar por la red para dar con algún puertopoema de Eeva Kilpi.

 

Poeta

Eeva Kilpi


querido lector

Quiero anticiparte que estas publicaciones serán un revoltijo de preguntas, vivencias, respuestas, imágenes, instantes.
¿No hay hilo de Ariadna posible?
No lo sé.
¿Tendrás ganas de seguir leyendo?
Quien sabe.
¿Acaso, no  odiamos o amamos un autor o libro, por lo que despierta en nosotros?
¿Qué es leer, sino abrir los ojos a un mundo que nos es cercano y ajeno a la vez?
Hablando de vivir…
A la vuelta de casa hay un geriátrico. Está habitado por nueve viejitas. Una en particular, escapa a todas las normas que se imponen en dichos lugares. Ayer cuando salía al trabajo, me crucé con ella en la calle y fuimos juntas hasta la parada de ómnibus. Sus pies mínimos sostenían sus monumentales piernas. Sólo podía dar pasos pequeños. La vida le pesa.
Hubo un largo silencio y luego soltó:
“Los perros son cariñosos y los gatos mimosos, hay una gran diferencia entre cariñoso y mimoso. Uno da, el otro pide”
La maravillosa lucidez de esta mujer que se presenta ante quien quiera escucharla como -“Soy bipolar. Nada grave, un día estoy triste y otro alegre”- Me dejó pensando.
A raíz de ese encuentro escribo en mi cuaderno lo siguiente
Definitivamente hay inmensidades, que nos amarran los pájaros que llevamos dentro.
También hay miedos.
Sí. También hay miedos.

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