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de hilos para una urdimbre…

La velocidad de los días.

A veces el cuerpo urge con sus razones. Late al compás de un corazón entorpecido por el vértigo.

¿Cómo se recorre un camino que viene enrevsado de ansiedades?        Nos faltan ojos. Ver. Sentir los pasos. A veces… detenernos para seguir. Escuchar/nos.  En la velocidad, se me antoja que el alma se ausenta. Imagino que tiene su propio ritmo. Me atrevería a decir, que ostenta el ritmo del universo; que se manifiesta en la armonía, la risa, el juego, el llanto. En el silencio, los sueños,  la comunión sexual, amorosa, en el diálogo o el debate. En ese rayo de luz filtrándose por las hojas recién nacidas del roble, en el aire diáfano, en la grieta y la sombra que dibuja mi silueta.

¿Dónde está? ¿Dónde estás?

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escritura

 

 

de hilos para una urdimbre


a veces los hilos son invisibles

Volviendo a los hilos.

Unos días atrás, me encontré con un viejo conocido. Pintor él, que estaba restaurando los murales de la vieja catedral de la ciudad. Nos pusimos a charlar sobre pintura, escultura, fotografía, literatura y sobre la situación en que se encontraba la biblioteca en la que trabajo. Fue un instante. Miró hacia adentro de la biblioteca, me miró y dijo: “vos tendrías que estar viviendo en una casa frente al mar, haciendo lo que te gusta”  Quedé perpleja. ¿Cómo lo supo? Ese es un sueño que mantengo a fuego lento, desde hace muchos años.

Luego pensé en esos  hilos invisibles que nos unen.

El resto del día no pude hacer otra cosa que pensar en sus palabras. Lo veía. Su cabello anaranjado. Sus ojos. Su rostro de hombre mayor y de haber andado mucho y bien, me resultaban casi mágicos.

A lo que no puedo explicar, lo llamo magia, misterio.

Indudablemente hay gente que nos puede leer el alma, o los deseos.

¿Te das cuenta? Otra vez invocando el alma.

Ha de ser porque estoy impregnada del libro que te mencionaba. Anam Cara. Allí menciona que los celtas creían que el cuerpo estaba en el alma, y no al revés como lo tenemos aprendido los occidentales.

Pensalo. ¿Cambia verdad?

Es gracia a ese libro y  a otras circunstancias, que de tanto en tanto logro conectar con mi alma. Ojalá pudiéramos sentirla con más frecuencia y prestarle más atención. ¿Cómo describirte lo maravilloso que se siente, sentarse a su vera?

¿Estás hablando del alma?

Sí.

¿Cómo conectar?

En verdad no lo sé. Puedo decirte que requiere quietud. Silencio.

Alma: ¿luz, reflejo, movimiento sutil? ¿Verbo?

 

de hilos para una urdimbre


retomamos la pregunta “de hilos para una urdimbre”

¿Te ha sucedido necesitar con urgencia viajar a ese espacio-geográfico etéreo que alguna vez habitó tu infancia?

****

En lo personal he sentido más de una vez esa necesidad. Quizá porque volver a ese espacio, tenga que ver con un deseo secreto de unir fragmentos. Quizá, porque esos espacios lleven en su aire la memoria de un tiempo feliz.

¿Feliz o pleno?

¿Cómo explicarías la plenitud?

Diría que es como un estado de “gracia”.

¿Estado de gracia?

Sí, lo sé, es difícil comunicar la sensación.

Entre paréntesis

Tuve que salir. Hay cosas que le competen sólo a uno. Ésta es una de ellas.

De camino aproveché para ir al supermercado. En la bolsa de las compras fui guardando pensamientos que florecían en ese espacio-tiempo de la infancia; donde la dualidad no ostenta el poder sobre el territorio del ser.

Recordé haber leído la frase de un cacique en relación a la vida toda, que decía más o menos esto: “Somos una gran telaraña. Estamos a unida a ella, por hilos invisibles. Si tocamos un solo hilo, toda  la telaraña tiembla”. Volvió a fascinarme; porque es en ese estado de “gracia” que uno logra sentir esa unión. O al menos a mí me lo parece.

Compartimos la semilla del origen.

Somos barro y agua.

Tierra y mar.

Polvo de estrellas. (Gracias Carl Sagan) 🙂

Somos el universo en una pequeñísima porción deletreando

su creación dentro de cada uno

de nosotros.

Llevamos en nuestros genes,

el Principio.

 

Soy una partícula infinitamente diminuta.
Un uni-verso dentro del universo.
 

de hilos para una urdimbre… seguimos

 

Un cuaderno y un lápiz para seguir.
Hoy se deja ver el sol. Manos y  piernas se deleitan en su luz. Un mini poema como salido del aire se precipita sobre  la hoja.

 

 

Ni correa
ni soga
Lazo
Secuencia de luz
enlazando corazones.

 

 

Vamos por una foto, la foto que inaugura la llegada al blog.
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El arroyo que cruza por detrás de casa.

Como podrán ver la foto está totalmente editada, algo que disfruto mucho y  en cantidades infinitas, como infinitas son las posibilidades de una imagen
Allí vuelvo una y otra vez cuando busco algo que no sé; o ese algo que no sé me anda buscando.
¿Te ha sucedido necesitar con urgencia viajar a ese espacio-geográfico etéreo que alguna vez habitó tu infancia?
Te dejo la pregunta.

 

 

 


el miedo…

¿Qué experiencia lo  habrá originado? ¿Cuándo fue que se nos empozó en el alma y nos hizo caminar cojos? ¿Sin alas?
Un par de días atrás y en un otoño incipiente, el miedo se convertía en el pan de todos los días.
Han pasado 41 años de la embestida. Han pasado 41 años desde que el golpe militar, se  hiciera efectivo.
Por aquella época hombres sin escrúpulos y miedosos hasta la médula, proyectaron su terror hacia toda una sociedad. Pasaron muchas cosas, muchas vidas. Pensar distinto era peligroso, pensar también lo era. Hace 41 años, se sentaba en la silla presidencial algo parecido a una bestia. Su plato preferido era el miedo.
Eran tiempos convulsos, se sentía olor a animal herido. Grupos armados querían imponer el orden, a costa de matarse entre sí y sembrar temor, inseguridad en nombre de la justicia, la igualdad y la libertad. El plato estaba servido y la bestia no se haría esperar para acabar con él.
En esa época yo tenía12 años. Mi escuela quedaba lejos de casa y yo iba y venía a pie. No había para pagar colectivos y menos para que mis padres se pusieran en el trámite de llevarme y traerme. Tengo el registro de volver a casa al medio día y sentir de la nada, miedo a ser alcanzada por una bala. No sucedió. Pero el aire que se respiraba llevaba filamentos de odio, miedo y terror. Hubo secuestros, muertes, desapariciones, robo de niños, tortura, sangre, odio, hedor.
Los ciudadanos nos habíamos vuelto ciegos, sordos y mudos. Y los militares solo tenían un objetivo: cazar a los guerrilleros; no para llevarlos a la justicia, no. Había que erradicar de cuajo la mala sangre. Había que desaparecerlos.
La noche se cerraba sobre sí misma  y pasaría mucho tiempo hasta que se filtran hilos de luz.
A 41 años miro para atrás, y veo con espanto que aún quedan resabios de esa manía morbosa de imponerse al otro por la fuerza. Empuñando un arma o con abuso de poder.
¡Cuánto despliegue para decir Miedo!
Y allí como en un acto de magia, el plato se sirve a la mesa para la bestia de turno.
¿Aprenderemos alguna vez, que si consideramos nuestra vida valiosa, la del otro-otra también lo es? ¿Seremos capaces de mirar a los ojos de aquellos que consideramos enemigos y ver más allá? Vernos a nosotros mismos, iguales; pero distintos. Humanos.
Hoy cuando publico este post, se cumplen 35 de la Guerra de Malvinas. Otro capítulo triste en la historia Argentina.
¡¡Ay la guerra!!
 Se propusieron jugar con fuego y lo lograron. Al final del día, cenizas inocentes ahogaban el cielo.  

 

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Gracias Pablo Bernasconi por tu homenaje.

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querido lector

Quiero anticiparte que estas publicaciones serán un revoltijo de preguntas, vivencias, respuestas, imágenes, instantes.
¿No hay hilo de Ariadna posible?
No lo sé.
¿Tendrás ganas de seguir leyendo?
Quien sabe.
¿Acaso, no  odiamos o amamos un autor o libro, por lo que despierta en nosotros?
¿Qué es leer, sino abrir los ojos a un mundo que nos es cercano y ajeno a la vez?
Hablando de vivir…
A la vuelta de casa hay un geriátrico. Está habitado por nueve viejitas. Una en particular, escapa a todas las normas que se imponen en dichos lugares. Ayer cuando salía al trabajo, me crucé con ella en la calle y fuimos juntas hasta la parada de ómnibus. Sus pies mínimos sostenían sus monumentales piernas. Sólo podía dar pasos pequeños. La vida le pesa.
Hubo un largo silencio y luego soltó:
“Los perros son cariñosos y los gatos mimosos, hay una gran diferencia entre cariñoso y mimoso. Uno da, el otro pide”
La maravillosa lucidez de esta mujer que se presenta ante quien quiera escucharla como -“Soy bipolar. Nada grave, un día estoy triste y otro alegre”- Me dejó pensando.
A raíz de ese encuentro escribo en mi cuaderno lo siguiente
Definitivamente hay inmensidades, que nos amarran los pájaros que llevamos dentro.
También hay miedos.
Sí. También hay miedos.

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alguien dentro mío pregunta

¿Escribís el dolor?
No. Hay demasiado dolor dando vueltas por el mundo; para que sumarle uno más. Aunque en honor a la verdad… alguna que otra vez, he llorado letras-dolor-rabia en el papel.
¿Se puede escribir el dolor?
¿Se puede? No lo creo.
¿Por qué?
Porque es muy íntimo. Si lo has vivido, sabés que se siente como una puñalada en el pecho.  ¿Te das cuenta que utilizo una metáfora para poder contarlo? Mil metáforas distintas e iguales en su sentido  no podrían explicar lo que se siente, sea dolor, amor, felicidad, ternura, fiereza. Lo podemos imaginar, pero la única manera de saber de qué se trata, será vivirlo.
Otro ejemplo.
Quiero contarte lo que sentí al conocer a una determinada persona, que quiero mucho. Entonces te digo “conocerlo fue como tocar el cielo con las manos”
¿Has tocado el cielo con las manos?
La palabra además de la comunicación cotidiana, también nos sirve para crear mundos  metafóricos que puedan decir lo imaginado o sentido, sobre todo si hablamos de poesía.La palabra es canal, medio, herramienta. Nunca la experiencia en sí.
¿Por qué escribís?
Porque en la escritura puedo puedo vislumbrar-me, en partes, como un espejo roto.
Calidoscopio de yoes.
Sí y no. Si fuésemos exactamente igual a todos los días ¿cómo sería posible el nacimiento, el crecimiento, incluso la misma muerte? ¿Podemos decir que estamos vivos? ¿Te has puesto a  pensar que el nacimiento implica una pequeña muerte? Pasamos de un estado líquido a uno gaseoso. Parece increíble.
Otro ejemplo. ¿Cómo hacerte sentir lo que siento, bajo este fresno inconmensurable vestido de otoño. Jugando sus amarillos con mi cuerpo. Perfumando con sus ocres la piel? Aromas de la tierra en su descenso.
¿Cómo?
Dice Cortázar: 
“Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma”. ….

***

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creatividad (de hilos para una urdimbre)

Siempre me ha fascinado el camino que recorre la creatividad. Por lo mismo, en el cuerpo del texto aparecerán cosas que fueron sucediendo mientras lo escribía.Sí. Me fascina. Y descubro no sin asombro, que me seduce más el recorrido que el resultado. Claro que el resultado es importante, pero en el recorrido nos esperan un sinfín de sorpresas. Indicios, intuiciones, fealdad o belleza. Todo ello nos llevará a un resultado. Todo dejará huellas, nos impregnará.

Tendré que poner un espiral ahuyenta mosquitos bajo la mesa en la que escribo, de otro modo, tendré una lucha infinita, de la que saldré perdiendo y toda ampollada. Y aunque han pasado cuatro años; siguen acechándome.

Listo. Podemos seguir.

Esto se me ocurrió mientras leía el libro de John O’Donohue, Anam Cara (lo recomiendo)“Ando acechando al mundo, con mis múltiples yoes. Quien quiera más, pida” Aquí podría colocar una foto de algún cuadro cubista de Picasso. Mejor evitemos problemas con los derechos de autor. Lo dejo librado a tu imaginación.Siempre he tenido la sensación que el cubismo representa muy bien, los fragmentos que solemos ser, antes de constituirnos en una unidad de ser.

Acaba de caer una hoja de fresno sobre el cuaderno

otono-sobre-el-cuaderno

Alguien dentro mi, pregunta. ¿Escribís el dolor?

(…)

La seguimos en la próxima publicación.

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de hilos para una urdimbre por nélida cipoletta se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.


Año nuevo Vida nueva

 

Este año las letras van a desentrañar situaciones, pensamientos, vivencias, fotos. A veces se abrirán las puertas y veremos recorrer en  la alfombra de la vida, un poema, un cuento, un breve brevísimo de 140 caracteres o más.
La idea empezó hace un par de años atrás, cuando descubrí que tenía trece diarios, uno por cada año, desde que mi amiga de la vida y el alma comenzó a regalarme agendas,  al ver que iba escribiendo en papeles sueltos.
Luego llegó la computadora y seguí escribiendo en Word. Un día, hace 4 años atrás, compre un cuaderno de 99 hojas, tapas duras y hojas fuertes; y lápiz en mano comencé a escribir allí de nuevo. Con el tiempo he aprendido a moverme en estos soportes tan diferentes. El objetivo escribir no varía. El placer sí;  es diferente. Con el  cuaderno tengo más intimidad;  me permite palpar la escritura, dibujar en sus márgenes, tachar con fuerza o con dudas.  Hay más cercanía. La computadora y el celular, me proponen el juego de las distancias; pero tiene la posibilidad de habernos saltado un paso,  transcribir lo escrito o copiar/cortar y pegar en Word.  En fin; este año tenemos de Hilos para una Urdimbre; que así di en llamar al proyecto. Proyecto que comparto con la ilusión de que pueda dejarles algo; ya sea una emoción, un pensamiento,  reflexión o inspiración.
Para empezar dos fotos.
La primera son los pasos previos al proyecto allá por el otoño del 2013. Así comenzaba la historia. Entre hojas amarillas, mates, cuadernos, miel.
La segunda foto es de hace unos días. Son retoños de roble; de los cuales ya regalé 30 que partieron a distintas provincias de Argentina. Me encanta saber que podrán seguir creciendo. Plantar árboles es plantar Vida ¿no les parece?
Gracias por vuestro tiempo. A seguir caminando.
Salud!
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de Hilos para una Urdimbre por Nélida Cipoletta se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.
Basada en una obra en https://nel2.wordpress.com/.