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el vuelo de los pájaros

¿Te acordás? Era tan singular el vuelo de esa pájara traviesa. Sabíamos que era pájara porque no dejaba que el macho se acercara, y él, inquieto y decidido desplegaba sus alas, retornaba al vuelo, a distintas ramas.
La muy pilla no le daba descanso. Lo picoteaba a ratos. Como al descuido lo alcanzaba con unas de sus alas por sobre su cabecita y luego partía, no muy lejos, pero a cierta distancia; así él podría intentar otra vez el juego de seducirla, para que con el paso del día pudiera hacerla suya.                               Gotas de rocío como diamantes perfectos, sonreían al nuevo día.
¿Te acordás? Nos miramos y lo supimos. Sentimos la herida en la carne y quisimos probar. Trepamos a los árboles, nos acariciamos con los brazos extendidos. Próximos, un albur nos envolvió. Jugamos, reímos.
Al caer la tarde, un nido florecido, dio a luz un sueño.


poesía y esa extraña manera de decir las cosas…


Amordazar

eso es lo que hago cuando te veo…

Amordazar
el aire,
el sentimiento
la piel/ el cuerpo
Me vendo los ojos para no mirarte
desde adentro
me traiciono a corazón abierto.

Amordazar
eso es lo que hago cuando te veo…

Amordazar
la mujer
la hembra
el alma
y las manos

Amordazar
los labios
la lengua
que tonta naufraga
sobre palabras sin sentido,
sólo por tocar la tuya

Amordazar
es lo que hago cuando te veo…

Amordazar la mente
para que no crea
no se ilusione
no se engañe y se engaña
Amordazar
cada parte de mi ser
cada molécula de vida
de instinto
de sed…

todo porque no te vayas
por no asustarte
y la asustada soy yo

Amordazar
la fuerza de este amor
que me empuja hacia vos

¡pero ya no más!
no más entumecer,
no más vendas en los ojos
en la boca
en la piel
en la vida,
que es esta vida mía
que se mezcla tanto
con la tuya

Obra:

Série Obras do Temp(l)o

Henrique Gabriel


Lluvia

Qué la lluvia asome

antes que los lirios

de cara al sol

se vacíen de amor

Qué asome sigilosa

envuelta de estrellas

y penetre la tierra

que me dio el ser





Qué la lluvia sea,

y presa,

en sus dedos

de cristal

renueve el día,

calme mi sed

Qué asome tierna

embriagada de ozono

y me descubra

temprano

para lavar mi cuerpo

en su piel

cielo bendito, ¿no piensas llover?…


Obra: después de la lluvia

Ingrid Tusell