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Hay momentos

donde la única escritura posible se define a través de una imagen. Todo lo que sucede fuera de la imagen, es amor, algarabía, emoción, dudas y alegría infinita  que revolotea alrededor de la niña. La niña duerme plácida. Nosotros la adoramos en silencio.
Les presento a Rosario, mi nieta recién llegada al mundo.

Rosario


de regreso

Regreso bienaventurado. Parece que se agranda la familia. Sí, seré abuela (yaya). Aquí mi primer poema para él o ella.

 

 

Se descolgó del cielo con ayuda.

Es una estrella.

Hasta que madure deberá refugiarse en aguas cálidas, fecundas.

Las pequeñas estrellas son así.

Han de brillar una vez  recorrido el camino.

 

Se descolgó del cielo con ayuda.

Se gesta.

Afuera la alegría que libera su llegada

va encendiendo corazones.

Aún no brilla en todo su esplendor,

pero  Ilumina.

No podría nunca imaginar el afuera.

Miles de brazos y corazones le darán la bienvenida.

Es la primera estrellita en mucho tiempo.

Hacía años que en la familia no veíamos  surgir una.

Una que nos recordara lo maravillosa que es la vida.

Mientras crece, sus padres ungidos en la rueda del amor,

preparan el nido para su llegada.

Todo brilla. Es luz, colores. Bendición.

Bendición que es oración y agradecimiento.

Oración amorosa para ellos que la contienen

y la esperan desde hace tanto tiempo.

Está creciendo silenciosa.

 

Se descolgó del cielo con ayuda.

Va tomando forma.

En breve iluminará su espacio.

¿Nosotros?

Nosotros agradecidos de su presencia única e irrefutable.


el vuelo de los pájaros

¿Te acordás? Era tan singular el vuelo de esa pájara traviesa. Sabíamos que era pájara porque no dejaba que el macho se acercara, y él, inquieto y decidido desplegaba sus alas, retornaba al vuelo, a distintas ramas.
La muy pilla no le daba descanso. Lo picoteaba a ratos. Como al descuido lo alcanzaba con unas de sus alas por sobre su cabecita y luego partía, no muy lejos, pero a cierta distancia; así él podría intentar otra vez el juego de seducirla, para que con el paso del día pudiera hacerla suya.                               Gotas de rocío como diamantes perfectos, sonreían al nuevo día.
¿Te acordás? Nos miramos y lo supimos. Sentimos la herida en la carne y quisimos probar. Trepamos a los árboles, nos acariciamos con los brazos extendidos. Próximos, un albur nos envolvió. Jugamos, reímos.
Al caer la tarde, un nido florecido, dio a luz un sueño.


Billy Elliot Scene






¿Puedes ver sus alas?
¿las reconoces?
No,
no están en su bella espalda,
bailan descalzas,
en la planta de sus pies,
en el centro de su ser…


Umbrales

 

La vieja puerta de nogal, rasgaba penumbras, infinitas heridas de tiempo.    Comenzó a entornarse al tiempo que un pie desnudo, asomaba tímido, como desgranando sueños.
Mis ojos, eternos escrutadores, volaron ávidos hacia la silente aparición. Cuando logré alcanzarla, se esfumó.
En el espacio definido del umbral, una única pluma blanca danzaba.
No podría decirles de donde llegaba la música.