Una mujer. Un poema. Allá por el 1890

Un obstáculo
Yo iba subiendo por un camino a la montaña 
Con tantas cosas que hacer,
Con un importante negocio mío,
Y también el de otras personas,
Cuando me encontré de frente al Prejuicio
Que del todo me cortó el camino.
Mi trabajo era tal que no podía esperar,
Mi trayectoria muy claramente mostrada,
Mi fuerza y ​​mi tiempo eran limitados,
Llevaba una gran carga;
Y allí aquel descomunal Prejuicio
Sentado en mitad de mi camino.
Así que le hablé cortésmente,
Porque él era enorme y alto,
Y le rogué que se moviera un poco
Y me dejara continuar mi viaje.
Él sonrió, ¡pero en cuanto a moverse!
Ni siquiera lo intentó.
Y entonces razoné con tranquilidad
Con esa mula colosal:
Mi tiempo era corto – no había otro camino –
El viento de la montaña era fresco.
Discutí como un Salomón;
Se quedó allí sentado como un tonto.

Luego me pudo la pasión,
y bailé y aullé y juré.
Me lancé y trabajé duramente en convencerle
Hasta quedarme rígida y dolorida;
Se volvió tan airado como yo –
Pero siguió allí sentado como antes.
Y entonces  le rogué de rodillas;
Aun podría seguir de rodillas
Si lo que esperaba era mover esa masa
Hecha de obstinada mala voluntad –
Además de invitar al monumento
¡Para desalojar Bunker Hill!
Así que me senté frente a él desesperanzada,
En un éxtasis de dolor –
La niebla de montaña estaban aumentando rápidamente,
El sol se estaba hundiendo de forma lenta –
Cuando me llegó la inspiración repentina,
Al igual que los vientos repentinamente golpean.
Tomé mi sombrero,  tomé mi bastón,
Mi carga bien agarrada,
Me acerqué a ese horrible íncubo
Con aire distraído –
Y caminé directamente a través de él,
¡Como si él no existiera!
CHARLOTTE PERKINS GILMAN

Perkins_image_small_Courtesy_Schlesinger_Library_Radcliffe_Institute_Harvard_University-1

Y dice Galeano en su libro Mujeres
1909 Nueva York / Charlotte
¿Qué ocurriría si una mujer despertara una mañana convertida en hombre? ¿Y si la familia no fuera el campo de entrenamiento donde el niño aprende a mandar y la niña a obedecer? ¿Y si hubiera guarderías infantiles? ¿Y si el marido compartiera la limpieza y la cocina? ¿Y si la inocencia se hiciera dignidad? ¿Y si la razón y la emoción anduvieran del brazo? ¿Y si los predicadores y los diarios dijeran la verdad? ¿Y si nadie fuera propiedad de nadie? Charlotte Gilman delira. La prensa norteamericana la ataca llamándola madre desnaturalizada; y más ferozmente la atacan los fantasmas que le habitan el alma y la muerden por dentro. Son ellos, los temibles enemigos que Charlotte contiene, quienes a veces consiguen derribarla. Pero ella cae y se levanta y cae y nuevamente se levanta y vuelve a lanzarse al camino. Esta tenaz caminadora viaja sin descanso por los Estados Unidos y por escrito y por hablado va anunciando un mundo al revés.
Anuncios

7 responses to “Una mujer. Un poema. Allá por el 1890

  • nelida©

    Gracias por pasar, comentar y dejar tu “me gusta”.

  • Tawaki

    Los prejuicios no se pueden derribar, antes se encuentra otro camino que se los echa abajo, pero en efecto, la mejor solución es ignorarlos y pasar a través de ellos.

    No había oído hablar de Charlotte Perkins Gilman, pero parece interesante lo que cuenta porque es una reflexión muy necesaria. Si se quiere tener una familia ha de ser con todas las consecuencias, y ha de ser un trabajo de dos. Por lo que veo entre la gente joven, la colaboración va a más, primero porque los hombres están más dispuestos, pero sobre todo, porque las mujeres son más libres de elegir.

    • nelida©

      Tal cual. Si bien aún nos queda mucho camino por recorrer tanto a los varones como a las mujeres, de a poco y con mucho esfuerzo seguimos avanzando. Ojalá llegue ese día en que podamos mirarnos como seres humanos, respetarnos y cuidarnos.
      Beso

  • FaerieGlen

    ¡Qué bueno! Y llegó la inspiración, como lo hace el viento, y por fin hizo lo que debió hacer desde un principio.
    Me gustó, tocaya. Gracias por traerla hasta aquí en el día señalado.

    Con la de años que han pasado desde la época de Charlotte Perkins Gilman, y aún hoy en día se siguen sucediendo hechos similares. Da que pensar….

    Abrazo.

    • nelida©

      Sí que da que pensar. Pero está en nosotras/os seguir trabajando para que un día, el hacernos valer y respetar como personas, deje de ser una lucha, y sea una condición natural inherente al ser humano.
      Besos

  • Rosa María

    Evidentemente en menor o mayor medida la desvalorización de la mujer siempre estuvo ahí. Muy bueno lo de Charlotte Perkins Gilman, no la conocía. De todos modos la mujer de hoy con su “empoderamiento” (una palabra que abre más grietas) no facilita la igualdad, pues todo se está poniendo muy agresivo y hace que el hombre se sienta menospreciado. El yin y el yan está engordando y estalla sin encontrar un sano equilibrio. Abrazo.

    • nelida©

      Desde tiempos inmemoriales…
      Creo que el empoderamiento no ha abierto una grieta, simplemente muestra lo que ya estaba allí, a pesar nuestro.
      Si no, por qué aún en pleno siglo XXI es necesario recordar que no somos ni mejores ni inferiores ni peores? Somos mujeres, personas, humanas con derechos y obligaciones como los varones.
      El otro día mirando las manifestaciones del 8M, vi un cartel que decía: No es contra tu pito (pene) es contra el patriarcado.
      Me pareció muy esclarecedor.
      Abrazote

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: