breve, brevísimos…

Aquel frío invierno de junio floreció el bolsillo de su camisa. Él, sembró sonrisas en rostros desconocidos.

***
Escribí un cuento de patas cortas; digo de patas cortas, porque mi hijo creyendo que era una cucaracha se las cortó.
¿Dónde enterrarlo?

***

Nos abrazamos como si hubiesen transcurrido mil vidas. Ella tiene apenas siete años, yo cincuenta y uno. ¿Será?

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2 responses to “breve, brevísimos…

  • Tawaki

    Será que la edad no se mide en años y que los cuentos resucitan al volver la primera página. La camisa no la lleves al tinte; mejor tiéndela al sol.

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