Conversaciones entre doña monina y don aurelio

 

_Qué vida terrible la del perro. Siempre moviendo el rabo tras sus dueños. Siempre queriendo caer bien y ser querido. Si hasta se dejan maltratar para que no los pongan de patitas en la calle.

_Qué sabrás vos de amor y entrega, que te la pasás sobre la silla enroscada sobre vos misma, y no sos capaz de un gesto amoroso, salvo, para conseguir comida o mimos.  Cosa que al menos nosotros no hacemos. Nosotros no bailamos por interés.

_Bah, andá con ese  verso a otra parte. Tu interés, el interés de todos, es tener un amo. Ser sus esclavos. Nuestro interés, es tener un lugar donde estar, que nos den de comer, y de vez en cuando nos hagan alguna caricia. No, como uno que yo sé, que siendo mayorcito, se comporta como un niñito malcriado.

_Ja! Lo que me faltaba una gata psicóloga. No te hagas la viva, que te va a pasar lo que a la doña.

¿No te contaron?

Hace un mes casi, la mordí, suave, pero la mordí. ¿Por qué? Se metió con la colchita con la que  me doy placer. Ahí tenés, ¿ves?  No  somos tan sumisos. Cuando queremos defender algo que creemos nuestro, lo hacemos, y no nos importa quién  manda. En cambio vosotras hacéis como queréis, hacéis como que sí, pero nada. Se pasan la vida durmiendo más de 16 horas al día, o haciendo las que duermen y  se levantan solo para satisfacer sus necesidades. Ordenan y piden, cual reina del castillo, y pretenden que todos del  salón, estén a vuestros pies. Con perdón su señoría por los improperios,  es que…

jajaja,¡ tonta!

_Me tiene sin cuidado lo que me decís. Yo también siento cosas por la gente que habita el castillo, ejem, digo la casa. El otro día sin ir más lejos, llegó una bebé y la patrona la llevó a la cama, a ¡su cama!, que también es mi cama,  para que la mamá de la niña pudiese limpiarla. No te imaginás la bronca que sentí. Me hervía la sangre y encima, cuando me  preparaba para el golpe,  (la doña,  que no se le escapa nada)  me vio agazapada  y zazz, me sacó de los pelos, de mi pelambre grisácea esponjosa.

No me permitió regresar. Por supuesto me hice la ofendida y esa noche no calenté con mi agraciado cuerpo sus pies helados. Eso sí,  nunca me atrevería a rasguñarla o morderla. Ves, nosotros con todo, somos más consideradas.

_Qué bah lo tuyo es puro territorio. Reina.

_Ja, ja, como si lo tuyo no fuese lo mismo. Bestia.

 

Doña búho que está atenta a la conversación, se pregunta:

¿Qué bicho les habrá  picado a ésos dos?

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2 responses to “Conversaciones entre doña monina y don aurelio

  • Tawaki

    Espero que la doña se haya curado de la mordedura. Y cuidado con los gatos. Un animo tenía uno medio salvaje y había que ponerse guantes para jugar con él.

    • nelida©

      Tawa, jaja me imagino jugando con un gato y los guantes puestos, un poco deshilachados quedarían 🙂
      De la mordedura sólo queda una pequeña marca, como un 7 de panza, pero bien, sólo me duele algunos días.

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