La Venus de Boticelli

Siempre me ha gustado la Venus de Boticelli. No se lo digan a  nadie, pero una vez me confundí  semejante artista con otro gran artista, no por el  estilo sino por los nombres, Botero. Bueno…  un poco de consideración que alcanzada la maduritud, maduramos algunas cosas pero perdemos otras, que espero en el transcurso de madurar, trasmutar, mudar etc. etc., no caigan como la manzana de  Newton.
Volviendo a Boticelli  y a los frutos maduros que sostienen mis ramas.
Ayer, adentrada en las páginas del libro de un amigo donde hablaba de Hypatía, no pude dejar de ver a Venus.  Aunque una Diosa y la otra Filósofa, en un punto del relato se encontraban, mimetizaban, eran una. Como corresponde a una buena mujer que se precie de tal, puse al alcance de mi mirada, que posibilidades tendría en convertirme en la Venus de Boticelli. Y salí disparada hacia el espejo a escudriñar cuestiones físicas. De hecho  sin mirarme, me falta la larga cabellera. Eso no es  complicado, puedo dejarla  crecer; sólo que en el camino hacia mis caderas estoy segura quedaría como alfombra vieja, desflecada. Luego… ese rostro pequeño de adolescente. Ufff!!! eso no lo  recupero ni con mil cirugías plásticas. Las tetas, mensajeras de otros cielos, lo manifiesto… tampoco. Podría intentar cirugía, pero me espantan. Alimentar a los hijos también hace estragos más allá de los años transcurridos. Las piernas  torneadas. Aquí tengo ventaja, puedo llegar a emparentar con dicha Diosa. Pero…  Sólo un pequeño pero; me falta  extensión, es decir, longitud. Ella en la pintura parece esbelta o al menos así lo percibo. De la piel no vamos ni hablar. ¿Quién puede llegar con la piel translúcida, tersa y blanca a los casi cincuenta años, y poseer manos suaves, redentoras, impecables? ¿Manos que nunca lavaron un plato o una prenda? ¿Manos que sólo creaban belleza?
¡Estoy frita!! ¡Refrita!!
Una vocecita venida de no sé dónde me susurra al oído, no te preocupes, Venus no habita en la forma de un cuerpo. Venus habita en la piel,  la sangre,  los huesos,  el alma. Entre sorprendida y asustada, miré para todos lados. Recuperada del shock  y desorientada, pues nos sabía, de dónde venía  esa voz firme y sensual, viré hacia  la izquierda y  dije casi secretamente:  te entiendo, pero… ¿ cómo hago para nacer de una concha?

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4 responses to “La Venus de Boticelli

  • Tawaki

    Habría que ver a Venus después de haber lidiado con un par de hijos durante unos cuantos años. La mujer es bella en cada edad y es ella la que tiene muchas cosas que envidiarte a ti.

  • ile

    GENIAL!!!!!! Las variaciones de la versión original…siempre son muchoooooo mejores!!!!! O sea: La chica es bastante rellenita ya de adolescente (aunque desconocemos la supuesta edad de la jóven). Esas lolas parecen dos naranjitas de las que tienen poco jugo. Hombros caídos que no van con el siglo XXI y esos niveos brazos le llegan casi a las rodillas!!!!!. Los extensibles resuelven el problema de la melena y lo que se dice nacer…la naturaleza lo resolvió antes de Boticelli, o sea que Boticelli è un truffatore!!!!!!!
    Amiga, descansa en paz y tirá el espejo bien lejos, por las dudas no refleje la realidad verdadera! esa que solo vemos con el alma!!!!

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