gárgola

Yo, que soy una gárgola disfrazada de mujer, los veo entrar, cabizbajos, lentos y como asustados. Los miro desde mi altura singular y ellos me observan entre extrañados y espantados; sí, es verdad, si me miran de reojo las orejas parecen estirarse, los ojos se me afinan y las alas, intentan escapar de mi camuflaje.
Atenta los recibo y les pregunto que ofrecen, perdón, que necesitan. Los tres, que parecen reyes magos modernos, no dejan de mirarme y entre trémulos y azorados me entregan tres libros, que hablan en contra de las sectas, ahhh (extiendo la h infinitamente) digo disimulando, las sectas. Sí, no, no hay problemas, lo leeremos y veremos si vale la pena tenerlo en nuestros anaqueles, si es de calidad claro.
Agradeciendo y nombrándose cual hombres que se han perdido, se despiden de mí.
Cierro la vieja puerta de la biblioteca y coloco un cartel: ya vuelvo, fui hasta el baño.
Con parsimonia y desplegando mi cuerpo de gárgola aprisionada, me como, tanta blasfemia que acaban de donarme.
Satisfecha, retomo mi tarea.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: