poesía y esa extraña manera de decir las cosas…

Soy tu chivo expiatorio
la perfecta desarmonía de tu vida
la regla excluyente
la que confirma tus sentidos
templo de lo inapropiado.
Soy la sombra, desatando luces.

Soy la que se inclina
al incendio de tu mirada
la que se desbarata en caricias enajenadas
la que siembra tu cuerpo
de flores cansadas.
Soy lo inadecuado.

Sos la tierra pérfida
arcillosa, alambrada
que riego con lágrimas saladas.
Soy, y quise ser
la semilla que nos hiciera florecer,
¿demasiada presunción?

Soy, un sí,
amordazado.
***
Obra:
Contraluz
Ergavi
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