ciudadana común

Lejos de todo análisis político partidista, lejos de las mareas de intereses que pudieran esconderse detrás de este conflicto, que me llena de tristeza, quiero dejarles mi humilde opinión.
NO quiero que me represente un presidente que incita a la división de su pueblo.
NO quiero que me represente un presidente que es incapaz del diálogo, de la confrontación genuina en la búsqueda del concenso y se para con autoritarismo sobre el poder que el propio pueblo le dio.
NO quiero que me represente un presidente, que habla desde la soberbia y el orgullo.
Pero tampoco quiero, a la gente del campo, a aquellos que con su trabajo y esfuerzo sostienen la economía del país, tirando los cereales, las verduras, las carnes, siendo que hay tanta gente que pasa hambre. Justa es la protesta, justo es levantar la voz y decir NO, basta!! Pero no acuerdo con la forma.
NO quiero a mi país enfrentado, del que me podría haber ido si lo hubiese querido, pero me quedé, porque más allá de todo, de la ignominia, las mentiras y la corrupción sigo creyendo que si cada uno pone lo mejor de sí mismo para el bien de otros y de todos, podríamos tener una país, más sano, más rico y más justo para todos.
NO quiero que esto se transforme en una lucha ideológica, por sobre la vida toda.
NO quiero Señora Presidente, que el odio, los rencores y los resentimientos, nos gobierne.
QUIERO un país, mi país, con gente dispuesta a construir, con gente dispuesta al diálogo, en la comprensión, con gente dispuesta a ser humilde, a escuchar, a respetar y valorar por más que no acordemos con el otro.
QUIERO un país con su gente dispuesta a crecer en la verdad y en el bien común, por el bien de todos. ¡Todos necesitamos de los otros, no lo olvidemos!

Aunque su nombre tribal es Kang Duta, se lo conoce como Cuervo Rojo, es un trovador de nuestros días, un luchador un defensor de la vida: “Nosotros, los indios, tenemos una sabiduría milenaria que nos enseña que todos los seres vivientes, desde los insectos a las águilas del cielo, están conectados como hilos de una gran telaraña. Cuando tocamos unos de esos hilos, toda la telaraña nota el temblor. El hombre debe aprender a ver y a entender esas conexiones si quiere evitar la destrucción de nuestro planeta.”

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