breve monólogo

Camille Claudel, mujer y escultora

…un día esculpiré para doscientos muertos. Doscientos pares de ojos muertos.
Ellos y sólo ellos, podrán contemplar mi escultura, desde la profunda oscuridad, a la que me confinaron por treinta años.
El cincel y el martillo aullarán en sus oídos. El fino polvo, del mejor mármol,

se posará sobre sus rostros e impregnará sus labios, sus ojos, sus manos, sus ropas desechas y olvidadas.
En silencio construirán en sus mentes, la obra deseada, y sus corazones dormidos la acogerán aletargada.
Y yo, mujer inacabada, volveré a ser un espectro, que espera le devuelvan su alma. Cuando eso suceda, deslizaré mis manos por la arcilla, daré forma al amor, al gesto, para luego horadar la piedra, la misma piedra que me mató.
Yo, Camile Claudel, no sé si he amado al hombre que está frente a mi, o amé su amor por la escultura, su desasosiego, su empeño, su…
Quizás he amado esculpir por sobre toda condición humana y a su través al hombre que esculpe.
Ambos fueron fuego, la escultura y él. Ambos ardieron. Ambos partieron.
La fuerza misteriosa de la naturaleza fue en mí. Y eso, no se equivoquen señores, no siempre se perdona, es más se castiga, como me hicieron a mi.
…un día esculpiré para doscientos pares de ojos muertos. Quizás sean los únicos que merezcan ver.


Camille

Obra: El abandono 1888 de Camille Claudel

Si les interesa saber sobre la vida de esta extraordinaria

escultora, les recomiendo leer “Camille Claudel” de Anne Delbée

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