Contarte

Si no te diste cuenta, acabo de limpiar mi boca. Ya no hay rastro de lápiz labial. El rojo, simula una mariposa en la servilleta que me ofreciste. Intento un vuelo equivocado, un vuelo que me despoje de la pasión, que dibuja el margen de este signo nuestro…
¿Es qué aún sos un náufrago en la grieta?, ¿no fueron acaso, tus manos firmes imperiosas, las que buscaron con premura mi piel?
¿Pudiste sentirme?
¿Pude rozar tu alma?
No, no te preocupes. No es la comida ni soy yo. Ni siquiera sos vos. Es este temor intangible que nos circunda de a ratos y nos aniquila en el mejor de los intentos, dejándonos desolados justo en la orilla del dibujo, enfrentados, sin puentes.
Sí, ya sé, los hilos de la gran telaraña a veces resultan ¡tan débiles a simple vista!, ojalá quisieras enredarte y transitarla, aunque todo se torne inseguro abismal…
En el centro, yo, volvería a pintarme de rojo tan solo para vos.
Esperando a que me alcances.
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