Alfonsina Storni

El 29 de mayo 1892 Alfonsina Storni, poeta argentina que revolucionó la escritura latinoamericana según los entendidos; hubiese cumplido 126 años.

Nació en Suiza. A los pocos años se mudaron a Argentina. Tuvo varias profesiones. Maestra, periodista, actriz; y trabajos muy disímiles.

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Aquí les comparto un poema que escribiera luego de haberse transformado en madre soltera, en una época que ello, era no menos que escandaloso. Infame.

LA LOBA (De La inquietud del rosal, 1916)

Yo soy como la loba.
Quebré con el rebaño
Y me fui a la montaña
Fatigada del llano.

Yo tengo un hijo fruto del amor, de amor sin ley,
Que no pude ser como las otras, casta de buey
Con yugo al cuello; ¡libre se eleve mi cabeza!
Yo quiero con mis manos apartar la maleza.

Mirad cómo se ríen y cómo me señalan
Porque lo digo así: (Las ovejitas balan
Porque ven que una loba ha entrado en el corral
Y saben que las lobas vienen del matorral).

¡Pobrecitas y mansas ovejas del rebaño!
No temáis a la loba, ella no os hará daño.
Pero tampoco riáis, que sus dientes son finos
¡Y en el bosque aprendieron sus manejos felinos!

No os robará la loba al pastor, no os inquietéis;
Yo sé que alguien lo dijo y vosotras lo creéis
Pero sin fundamento, que no sabe robar
Esa loba; ¡sus dientes son armas de matar!

Ha entrado en el corral porque sí, porque gusta
De ver cómo al llegar el rebaño se asusta,
Y cómo disimula con risas su temor
Bosquejando en el gesto un extraño escozor…

Id si acaso podéis frente a frente a la loba
Y robadle el cachorro; no vayáis en la boba
Conjunción de un rebaño ni llevéis un pastor…
¡Id solas! ¡Fuerza a fuerza oponed el valor!

Ovejitas, mostradme los dientes. ¡Qué pequeños!
No podréis, pobrecitas, caminar sin los dueños
Por la montaña abrupta, que si el tigre os acecha
No sabréis defenderos, moriréis en la brecha.

Yo soy como la loba. Ando sola y me río
Del rebaño. El sustento me lo gano y es mío
Donde quiera que sea, que yo tengo una mano
Que sabe trabajar y un cerebro que es sano.

La que pueda seguirme que se venga conmigo.
Pero yo estoy de pie, de frente al enemigo,
La vida, y no temo su arrebato fatal
Porque tengo en la mano siempre pronto un puñal.

El hijo y después yo y después… ¡lo que sea!
Aquello que me llame más pronto a la pelea.
A veces la ilusión de un capullo de amor
Que yo sé malograr antes que se haga flor.

Yo soy como la loba,
Quebré con el rebaño
Y me fui a la montaña
Fatigada del llano.

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las preguntas

¿Cuál habrá sido la primera palabra que se colgó de la boca de nuestros ancestros?

¿Qué habrán creído  les sucedía, cuando lloraron o rieron por primera vez?

Y si sucedió. ¿Qué gesto, movimiento los habrá provocado?

Si la crueldad y la maldad  no existen en la naturaleza como algo premeditado, ¿dónde principia el mal en el ser humano? ¿Qué lo originó?

Porque hasta donde sé, el único en pergeñar, diseñar el mal y el sufrimiento a otro ser vivo, es la raza humana.

Somos capaces de increíbles hazañas, de cosas maravillosas; pero tristemente de lo peor. De crueldades inimaginables, inenarrables.

Me interesa su raíz.

 

de hilos para una urdimbre
Te estoy mirando

Te estoy mirando


breves, brevísimos

Entrevista
-¿Por qué te gusta tanto fotografiar pies?
-¿Será porque aún late con fuerza el simio que una vez fui?
***
Amor
Es un tema que podría llevarnos miles de vientos discutir.
***
Madrugar
Abrir los ojos luego de haber soñado que en verdad me querías.
***
Sortilegio
Con los ojos pegados. Y el espíritu por ver.
***
Ángel
Derrapó por las nubes. Cayó del cielo.
***
Alzmereír
Había una vez… No recuerdo qué.
¡Maldito! Alzheimer.

***

La yapa

leer desparejo

Culpable


 

 

 


Ay!! Libros

Hoy les traigo un pedacito del libro que estoy leyendo.  No diré mucho, ya que soy de las que creen que, es mejor que cada quien deguste, saboree o no,  a su propio ritmo.
Me pasa muchas veces, que algunos libros me llaman. Sí. Hay algo en ellos…  Las tapas, los títulos, autores (conocidos o desconocidos) que me gritan desde su silencio gráfico. Desde la mesa de saldos o los anaqueles de la biblioteca. Y ahí estamos. Otra vez.
Lo tomo. Miro. Le doy vueltas del derecho y del revés. Abro y leo al azar. Nos leemos. Coqueteamos.  Terminamos  por gustarnos. Me lo llevo.
Comienza  una historia de dos.
El libro y yo
Zambullirse en él, fue nadar como el salmón. Ahogarse. Salir a la superficie. Llegar a un remanso y descansar para volver a sumergirme en aguas frías, transparentes.  Aguas reveladoras.
Les dejo un  párrafo de ese río/libro que es “El rey se inclina y mata de Herta Müller” Ediciones Siruela

 

Cada lengua tiene sus propios ojos
En la lengua de mi pueblo –así me lo parecía de niña– todo   el mundo a mi alrededor disponía de las palabras para aplicarlas directamente a las cosas que designaban. Las cosas se llamaban justo como lo que eran y eran justo como se llamaban. Un acuerdo cerrado para siempre. Para la mayoría de la gente no había ningún resquicio entre palabra y objeto a través del cual mirar para toparse con la nada, como si uno se escurriera de su propia piel y cayera en el vacío. Las acciones cotidianas eran instintivas, trabajo manual aprendido sin palabras, la cabeza no acompañaba a las manos por sus caminos pero tampoco tenía caminos propios, distintos. La cabeza estaba para dar soporte a los ojos y oídos, que sí hacían falta para trabajar. El dicho popular: «Tiene la cabeza sobre los hombros para que, cuando llueve, no le entre agua por el cuello» podía aplicarse a la vida cotidiana de todos. ¿O acaso no? ¿Por qué si no, cuando era invierno y no se podía hacer nada a la intemperie, cuando mi padre pasaba días y días borracho como una cuba, aconsejaría mi abuela a mi madre: «Cuando creas que no aguantas más, ponte a organizar el armario»? (…)

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«A menudo me preguntan por qué en mis textos aparece tanto el rey y tan raras veces el dictador. La palabra «rey» suena suave. Y a menudo me preguntan por qué en mis textos aparece tanto el peluquero. El peluquero mide los cabellos, y los cabellos miden la vida.» Herta Müller


Relato

… de cómo Filomena intenta saber

 

Duerme sobre la orilla del río que cruza el pueblo, un viejito tan viejito como el cielo.
Cuentan, que cuando todos encienden candelas  en sus hogares, él sale a la noche como quien sale a la vida.
Ungido de  papeles y caña de pescar,  se desplaza por el bosque en busca de una historia que valga contar.
Llega al filo del río. Se sienta. Enciende su lámpara y se lanza a la tarea.
A veces se duerme.  A veces logra pescar un par de palabras. Otras, extensas estrofas sin puntos ni comas. Metáforas. Versos de reverso.
Hay noches  que llega a su cabaña con papeles llenos  de garabatos ininteligibles; dibujos extraños.
Una niña de ojos gigantes lo observa desde su pequeña estatura.  Piensa: ¿qué hará falta, además de útiles; para ser un armador amador de historia?

retomamos los hilos

La tarde y su silencio amarillo
frente a un sol de otoño
en retirada.

 

En el fresno que se yergue frente a la ventana,
un nido protege la vida.
El viento lo acuna

 

Tiempo de preparar la tierra. Abonarla. Reservarla, y cuando llegue el momento
Lanzar al aire semillas, sueños,  proyectos.
Luego habrá que regar, cuidar, desmalezar
para que vengan fuertes
y generosos los frutos.

 

Y todo se cocerá en la oscuridad del vientre-nido.
Tierra vientre nido
Mar vientre nido
Útero vientre nido
Grieta vientre nido
Cuerpo vientre nido
Mente vientre nido
Todo se está gestando, se está naciendo y muere; para volver a empezar.
Ciclos.

 

Creo, y estoy haciendo un vuelo rasante sobre la naturaleza; que la vida toda principia en la oscuridad.
¿Se dan cuenta?
¿Qué fue primero; el huevo o el nido?

Nidos / nelida©


Una mujer. Un poema. Allá por el 1890

Un obstáculo
Yo iba subiendo por un camino a la montaña 
Con tantas cosas que hacer,
Con un importante negocio mío,
Y también el de otras personas,
Cuando me encontré de frente al Prejuicio
Que del todo me cortó el camino.
Mi trabajo era tal que no podía esperar,
Mi trayectoria muy claramente mostrada,
Mi fuerza y ​​mi tiempo eran limitados,
Llevaba una gran carga;
Y allí aquel descomunal Prejuicio
Sentado en mitad de mi camino.
Así que le hablé cortésmente,
Porque él era enorme y alto,
Y le rogué que se moviera un poco
Y me dejara continuar mi viaje.
Él sonrió, ¡pero en cuanto a moverse!
Ni siquiera lo intentó.
Y entonces razoné con tranquilidad
Con esa mula colosal:
Mi tiempo era corto – no había otro camino –
El viento de la montaña era fresco.
Discutí como un Salomón;
Se quedó allí sentado como un tonto.

Luego me pudo la pasión,
y bailé y aullé y juré.
Me lancé y trabajé duramente en convencerle
Hasta quedarme rígida y dolorida;
Se volvió tan airado como yo –
Pero siguió allí sentado como antes.
Y entonces  le rogué de rodillas;
Aun podría seguir de rodillas
Si lo que esperaba era mover esa masa
Hecha de obstinada mala voluntad –
Además de invitar al monumento
¡Para desalojar Bunker Hill!
Así que me senté frente a él desesperanzada,
En un éxtasis de dolor –
La niebla de montaña estaban aumentando rápidamente,
El sol se estaba hundiendo de forma lenta –
Cuando me llegó la inspiración repentina,
Al igual que los vientos repentinamente golpean.
Tomé mi sombrero,  tomé mi bastón,
Mi carga bien agarrada,
Me acerqué a ese horrible íncubo
Con aire distraído –
Y caminé directamente a través de él,
¡Como si él no existiera!
CHARLOTTE PERKINS GILMAN

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Y dice Galeano en su libro Mujeres
1909 Nueva York / Charlotte
¿Qué ocurriría si una mujer despertara una mañana convertida en hombre? ¿Y si la familia no fuera el campo de entrenamiento donde el niño aprende a mandar y la niña a obedecer? ¿Y si hubiera guarderías infantiles? ¿Y si el marido compartiera la limpieza y la cocina? ¿Y si la inocencia se hiciera dignidad? ¿Y si la razón y la emoción anduvieran del brazo? ¿Y si los predicadores y los diarios dijeran la verdad? ¿Y si nadie fuera propiedad de nadie? Charlotte Gilman delira. La prensa norteamericana la ataca llamándola madre desnaturalizada; y más ferozmente la atacan los fantasmas que le habitan el alma y la muerden por dentro. Son ellos, los temibles enemigos que Charlotte contiene, quienes a veces consiguen derribarla. Pero ella cae y se levanta y cae y nuevamente se levanta y vuelve a lanzarse al camino. Esta tenaz caminadora viaja sin descanso por los Estados Unidos y por escrito y por hablado va anunciando un mundo al revés.

Relatos

Cuentan que  la vieron deslizándose con pasos rápidos y alongados. Dicen los más avezados, que recorría presurosa y concentrada su tela de araña. En una rama, un bicho canasto hacía malabarismos para no romperse el cuero en la caída; y gracias a ello cayó en la trampa.
Un gusano de seda infectado con Alzheimer, intentaba acomodarse plácido en la red. ¿Un gusano con Alzheimer? Bueno… sí, es un cuento.
Aquí comienza la historia.
La araña que tiene aires de artista, se desliza hacia ellos y los va envolviendo con su tan, mentada labia. Llega al bicho canasto y adula largo. Va a hacia el gusano de seda y hace igual. En el camino va dejando palabras   sedosas, imperceptibles.
Al final de  la tarde, se desparrama en su trono. Piensa “todo llega a su tiempo”
Cuentan que se pasó varios días echada tomando sol. Bebiendo de la luna.

 

Saraceno

Tomás Saraceno artista, arquitecto y performer argentino

link Tomás Saraceno, telaraña

 


leerte es nuestro mejor homenaje

Supiste conquistar el corazón de grandes y chicos. Supiste llegar a cada lector que encontró en tus palabras una nueva mirada. Nueva luz. La poesía eran ríos mansos que peregrinaban tus relatos. Generosa, brillante, sensible. Hace unas semanas decidiste volar ¿a otros mundos, a otros cielos?

Seguiremos conjurando tu partida en cada lectura.

 

“Ven, Wilkilén, siéntate a mi lado… Voy a contarte de una

que a partir de esta noche será mi hermana y compañera eterna.

No te asustes cuando escuches su nombre ni la culpes por hacer lo necesario.

¿Conoces a alguien a quien le agrade comer manzanas que pendan

años y años de los árboles?

Tampoco lo conozco yo.

Y, dime, ¿cómo nacerían las manzanas nuevas si las que ya cumplieron

con lo suyo no dejaran sitio en las ramas?

¿Podríamos tú y yo ser viejas al mismo tiempo?

¿Quién le enseñaría a quién?

La hermana muerte carga con una tarea que todos comprenden

pero que pocos perdonan.

Sin ella, los hombres no mirarían al cielo en las noches claras.

Tampoco cantarían.

Sin ella no existirían el suspiro ni el deseo.

Sin ella nadie en este mundo se ocuparía de ser feliz.

Liliana Bodoc – Los días de la sombra. Saga de los confines.

¡Hasta siempre! Te vamos a extrañar.

 

 

 


poesía y esa extraña manera de decir las cosas…

Cuando una lluvia empecinada

envuelta en azahares

aterriza sobre mi cuerpo;

la naturaleza me hace el amor.