Hay momentos

donde la única escritura posible se define a través de una imagen. Todo lo que sucede fuera de la imagen, es amor, algarabía, emoción, dudas y alegría infinita  que revolotea alrededor de la niña. La niña duerme plácida. Nosotros la adoramos en silencio.
Les presento a Rosario, mi nieta recién llegada al mundo.

Rosario


de hilos para una urdimbre… seguimos

 

Un cuaderno y un lápiz para seguir.
Hoy se deja ver el sol. Manos y  piernas se deleitan en su luz. Un mini poema como salido del aire se precipita sobre  la hoja.

 

 

Ni correa
ni soga
Lazo
Secuencia de luz
enlazando corazones.

 

 

Vamos por una foto, la foto que inaugura la llegada al blog.
otros tiempos/1

El arroyo que cruza por detrás de casa.

Como podrán ver la foto está totalmente editada, algo que disfruto mucho y  en cantidades infinitas, como infinitas son las posibilidades de una imagen
Allí vuelvo una y otra vez cuando busco algo que no sé; o ese algo que no sé me anda buscando.
¿Te ha sucedido necesitar con urgencia viajar a ese espacio-geográfico etéreo que alguna vez habitó tu infancia?
Te dejo la pregunta.

 

 

 


La carta

Alta Gracia, a veintiún días de terminar el año.
Desde aquí puedo ver un puñado de nubes alistándose para la tormenta.

 

Querido amigo;
Por fin ha llegado el paquete,  luego de meses de espera. Mi día está reivindicado. No lo puedo creer. Don Hieronymus Bosch, El Bosco, descansa  sobre mi falda. Mientras acaricio su lomo y su cubierta; voy recogiendo información con las yemas de mis dedos teñidos de pintura. Libando lento cada página.
Júbilo, gozo y todos los sinónimos asociados a la infinita alegría, me invade en este momento. Mil gracias por tan preciado
obsequio.
¿Sabés? Creo que  El jardín de las delicias, es un secreto a viva voz; pero estamos sordos.
¿Cuándo fue que nos perdimos?
La otra noche, mientras leía la novela de  Siri Hustvedt,  El mundo deslumbrante,  vino  a mi  mente un pensamiento claro y contundente. Te lo transcribo tal cual “si queremos vencer a la muerte, deberíamos transformarnos en mito, o en su defecto, en una obra de arte consumada por los siglos de los siglos amén” Luego pensé en las esculturas  e imaginé el destino adverso  que suelen  sufrir en sus estáticas posturas, en sus talladas emociones; a expensas de pájaros y humanos desubicados.
A raíz de ello se me ocurrió que preferiría ser cuerpo/ tinta. Un  hilo invisible que va tejiendo historias. Avanzando a ras de tabla,  por esa maravillosa obra que es El jardín de las delicias.
En principio alteraría el orden de los paneles.  El infierno estaría a la izquierda. El paraíso terrenal queda en medio; y la creación a la derecha. Te preguntarás por qué.  Porque a pesar de haber pasado el medio siglo, no abandono la utopía de un mundo mejor para todos.  Con esta disposición  queda una única posibilidad; viajar hacia lo mejor de nosotros mismos. Ya lo sé, suena ilógico, pero…  ¿por qué no pensar que en el principio, el Big Bang fue un infierno? De alguna manera lo fue. De este modo y siguiendo el recorrido visual (a la izquierda está el pasado y a la derecha el futuro) viajaríamos de manera inconsciente, a encontrar lo mejor de nosotros mismos.
Ahora que releo la carta, pienso que la obra debería haberse dispuesto en círculo/triángulo.  No tríptico. Lo cual nos daría la posibilidad de recorrerla desde cualquiera de sus ángulos.
 ¿A caso la vida en su fluir, no resulta aleatoria más de una vez?
Ya ves, mi imaginación no cede un paso ja ja ja
¿Y vos?  ¿Cómo estás? ¿Cómo te las arreglás con esto de ser padre solo?
¿Cómo los trata el frío? ¿Han retomado el ritmo de trabajo?
Aquí el calor nos desgrana  gota a gota.
¿Mi dulce  Josefina sigue pintando ángeles para colgar en el arbolito de navidad? Me deslumbran sus trazos seguros, definidos. Sus colores brillantes  y audaces.
Espero noticias del otro lado.
Un abrazo inmenso que ayude a  menguar la herida.

 

Hieronymus Bosch

Leyendo al Bosco

 


el miedo…

¿Qué experiencia lo  habrá originado? ¿Cuándo fue que se nos empozó en el alma y nos hizo caminar cojos? ¿Sin alas?
Un par de días atrás y en un otoño incipiente, el miedo se convertía en el pan de todos los días.
Han pasado 41 años de la embestida. Han pasado 41 años desde que el golpe militar, se  hiciera efectivo.
Por aquella época hombres sin escrúpulos y miedosos hasta la médula, proyectaron su terror hacia toda una sociedad. Pasaron muchas cosas, muchas vidas. Pensar distinto era peligroso, pensar también lo era. Hace 41 años, se sentaba en la silla presidencial algo parecido a una bestia. Su plato preferido era el miedo.
Eran tiempos convulsos, se sentía olor a animal herido. Grupos armados querían imponer el orden, a costa de matarse entre sí y sembrar temor, inseguridad en nombre de la justicia, la igualdad y la libertad. El plato estaba servido y la bestia no se haría esperar para acabar con él.
En esa época yo tenía12 años. Mi escuela quedaba lejos de casa y yo iba y venía a pie. No había para pagar colectivos y menos para que mis padres se pusieran en el trámite de llevarme y traerme. Tengo el registro de volver a casa al medio día y sentir de la nada, miedo a ser alcanzada por una bala. No sucedió. Pero el aire que se respiraba llevaba filamentos de odio, miedo y terror. Hubo secuestros, muertes, desapariciones, robo de niños, tortura, sangre, odio, hedor.
Los ciudadanos nos habíamos vuelto ciegos, sordos y mudos. Y los militares solo tenían un objetivo: cazar a los guerrilleros; no para llevarlos a la justicia, no. Había que erradicar de cuajo la mala sangre. Había que desaparecerlos.
La noche se cerraba sobre sí misma  y pasaría mucho tiempo hasta que se filtran hilos de luz.
A 41 años miro para atrás, y veo con espanto que aún quedan resabios de esa manía morbosa de imponerse al otro por la fuerza. Empuñando un arma o con abuso de poder.
¡Cuánto despliegue para decir Miedo!
Y allí como en un acto de magia, el plato se sirve a la mesa para la bestia de turno.
¿Aprenderemos alguna vez, que si consideramos nuestra vida valiosa, la del otro-otra también lo es? ¿Seremos capaces de mirar a los ojos de aquellos que consideramos enemigos y ver más allá? Vernos a nosotros mismos, iguales; pero distintos. Humanos.
Hoy cuando publico este post, se cumplen 35 de la Guerra de Malvinas. Otro capítulo triste en la historia Argentina.
¡¡Ay la guerra!!
 Se propusieron jugar con fuego y lo lograron. Al final del día, cenizas inocentes ahogaban el cielo.  

 

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Gracias Pablo Bernasconi por tu homenaje.

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Eeva Kilpi poeta

Hace unos días descubrí gracias a una amiga a Eeva Kilpi, poeta nórdica que te saca sonrisas a mansalva.

 

Dime si molesto,
dijo él al entrar,
porque me marcho inmediatamente.
No sólo molestas,
contesté,
pones patas para arriba toda mi existencia.
Bienvenido

* * *
¿Te dejarías follar por quince euros? me dijo
en la parada del autobús a las 0.42
rodeados de calles vacías y congeladas.
Primero negué con la cabeza, pero luego le dije:
Por dinero, no, pero si pasas la aspiradora y friegas los platos…
Entonces él, a su vez, se negó
y se dio la vuelta abatido para seguir su camino.

****

Lamentablemente no hay mucho de su obra en nuestro idioma; pero vale la pena navegar por la red para dar con algún puertopoema de Eeva Kilpi.

 

Poeta

Eeva Kilpi


querido lector

Quiero anticiparte que estas publicaciones serán un revoltijo de preguntas, vivencias, respuestas, imágenes, instantes.
¿No hay hilo de Ariadna posible?
No lo sé.
¿Tendrás ganas de seguir leyendo?
Quien sabe.
¿Acaso, no  odiamos o amamos un autor o libro, por lo que despierta en nosotros?
¿Qué es leer, sino abrir los ojos a un mundo que nos es cercano y ajeno a la vez?
Hablando de vivir…
A la vuelta de casa hay un geriátrico. Está habitado por nueve viejitas. Una en particular, escapa a todas las normas que se imponen en dichos lugares. Ayer cuando salía al trabajo, me crucé con ella en la calle y fuimos juntas hasta la parada de ómnibus. Sus pies mínimos sostenían sus monumentales piernas. Sólo podía dar pasos pequeños. La vida le pesa.
Hubo un largo silencio y luego soltó:
“Los perros son cariñosos y los gatos mimosos, hay una gran diferencia entre cariñoso y mimoso. Uno da, el otro pide”
La maravillosa lucidez de esta mujer que se presenta ante quien quiera escucharla como -“Soy bipolar. Nada grave, un día estoy triste y otro alegre”- Me dejó pensando.
A raíz de ese encuentro escribo en mi cuaderno lo siguiente
Definitivamente hay inmensidades, que nos amarran los pájaros que llevamos dentro.
También hay miedos.
Sí. También hay miedos.

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alguien dentro mío pregunta

¿Escribís el dolor?
No. Hay demasiado dolor dando vueltas por el mundo; para que sumarle uno más. Aunque en honor a la verdad… alguna que otra vez, he llorado letras-dolor-rabia en el papel.
¿Se puede escribir el dolor?
¿Se puede? No lo creo.
¿Por qué?
Porque es muy íntimo. Si lo has vivido, sabés que se siente como una puñalada en el pecho.  ¿Te das cuenta que utilizo una metáfora para poder contarlo? Mil metáforas distintas e iguales en su sentido  no podrían explicar lo que se siente, sea dolor, amor, felicidad, ternura, fiereza. Lo podemos imaginar, pero la única manera de saber de qué se trata, será vivirlo.
Otro ejemplo.
Quiero contarte lo que sentí al conocer a una determinada persona, que quiero mucho. Entonces te digo “conocerlo fue como tocar el cielo con las manos”
¿Has tocado el cielo con las manos?
La palabra además de la comunicación cotidiana, también nos sirve para crear mundos  metafóricos que puedan decir lo imaginado o sentido, sobre todo si hablamos de poesía.La palabra es canal, medio, herramienta. Nunca la experiencia en sí.
¿Por qué escribís?
Porque en la escritura puedo puedo vislumbrar-me, en partes, como un espejo roto.
Calidoscopio de yoes.
Sí y no. Si fuésemos exactamente igual a todos los días ¿cómo sería posible el nacimiento, el crecimiento, incluso la misma muerte? ¿Podemos decir que estamos vivos? ¿Te has puesto a  pensar que el nacimiento implica una pequeña muerte? Pasamos de un estado líquido a uno gaseoso. Parece increíble.
Otro ejemplo. ¿Cómo hacerte sentir lo que siento, bajo este fresno inconmensurable vestido de otoño. Jugando sus amarillos con mi cuerpo. Perfumando con sus ocres la piel? Aromas de la tierra en su descenso.
¿Cómo?
Dice Cortázar: 
“Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma”. ….

***

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un paréntesis, para contarles una travesía.

 

Antes de partir a la gran ciudad, inconscientemente he colocado en mis ojos una videocámara.
Una amiga de una amiga me ha advertido que lleve mucha paciencia. Ha dicho: “las colas son eternas y solo entregan 100 números”
Les advierto: estamos en Argentina. El país donde todo es posible. Soy una de sus millones de ciudadanos. Tierra hermosa.
Luego de cuatro meses de andar circulando entre Aduana Buenos Aires y Aduana Córdoba; recibí una notificación del Correo Argentino en la que me informaban que debía retirar en la casa central (léase Córdoba Capital), un paquete que venía desde muy lejos, desde el otro lado del charco y más allá.
Sabía que era un libro, porque mi amigo,  autor de tan bello presente, me escribió preguntándome  si lo había recibido. Que conste que el envío fue realizado allá por septiembre de 2016.
En dicha notificación decía que debía presentarme en la oficina de Aduana del Correo Argentino;  abonar $100 y qué,  por cada día de retención del paquete en depósito me cobrarían $10.
Investigué si correspondía pagar; no porque me fuera hacer más pobre o menos rica, sino porque me latía estafa. Unos me dijeron que no y otros que era la comisión del correo por la gestión. Preguntas:
¿Qué gestión? ¿Acaso no se supone que el correo está para eso, para hacerte llegar a tu casa lo que te envían, salvo que sean compras o cajas muy  pesadas?
En fin… Allá fui.
7.45 hs. La fila a esa altura alcanza los 50 metros; para cuando se decidieron a atendernos y hacer entrega de los números, eran las 9.30.
Fui nominada con el número 69. A esperar de nuevo.
A eso de las 12 estaba dentro de la oficina, que por cierto, es bastante deprimente. El espacio es reducido y no hay baños para los que allí esperamos como mansos borregos. Sí,  mansos borregos. Todos haciendo gala de una paciencia infinita y con unas ganas locas de salir de allí.
El calor aprieta y un ventilador gigante como molino de viento, apacigua el ambiente caldeado. Los ánimos van subiendo de temperatura. Nos vamos desgranando gota a gota.
El policía de turno se cree emperador, y habla de muy mal  modo a quien pregunta o quiere saber.
Nos miramos, nos quejamos en voz baja, y nos reímos porque no lo podemos creer. Somos los borregos de una burocracia irrespetuosa, de un sistema que no tiene por objetivo, el bien ciudadano ni de su tierra.
Por fin me llaman. Dos veces.  Lo hacen desde el fondo y no se entiende mucho.
Llego al escritorio de empleado y saludo. Me mira como si fuese de otro planeta, y creo que eso, saludarlo, acrecienta su cara de culo. Sin mirarme me pide la declaración jurada simplificada. Le respondo con tintes de enojo,  que no la necesito porque lo que me envían es un libro. Otra vez la cara de culo.
Toma el paquete de muy mala gana y de repente saca una trincheta de no sé dónde y lo abre como si estuviese abriendo la panza de un pescado. Mis ojos se cayeron del espanto. Temía por el libro. Me mira y balbucea no sé qué cosa.  Lo sigo en estado de trance.
Vuelve de dejar el paquete en un estante y me dice (siempre de muy mal humor) a la fila para que se lo entreguen.
Cuando llego a la otra sección de la fábrica de borregos, pregunto: ¿Por qué no me enviaron el libro a casa?  Silencio
¿Por qué debo pagar los $100? -Gestión del correo-.
¿Me podés dar el ticket? –Sí-.
Salgo airosa y con el libro entre mis brazos. Antes me he puesto de acuerdo con las chicas que estaban detrás  mío, para tomar un café en el bar de al lado.
Y mientras corroboro que todo esté bien, pienso en esa gente que está lejos de la capital; de la gran urbe. Que vive en el norte, sur ,este u oeste. ¿Cómo llegamos a esto?
Parece increíble. Una película surrealista.  No. Me equivoco. Somos un país surrealista que se cree el mejor. Para males,  los que dicen representarnos, se representan así mismos para su prole y sus amigos.
Aclaro que soy de las que creen que, hasta que no aprendamos a respetarnos y a valorarnos entre nosotros (algunos quisieron infiltrarse en la fila) seguiremos teniendo gobiernos de irrespetuosos y bandidos.
Pero como no me gusta criticar y no proponer soluciones, aquí algo que se nos ocurrió con mis compañeras de aventura.
*Instalar oficinas de aduanas,  en sucursales de correo argentino en aquellas ciudades que superen los 50.000 habitantes; para así descongestionar la casa central, acelerar las entregas, evitar el congestionamiento humano y por ende hacernos la vida a todos un poco más digna; que para eso se supone  están en el gobierno.
Los que tengan que pagar por sus compras deberán hacer los trámites en la sucursal de Afip (Administración Federal de Ingresos Públicos) más cercana y presentarse con la documentación.
Si quieren evitar que la gente compre fuera del país. Establezcan un sistema económico más justo y equilibrado. No puede ser que seamos un país tan caro.
Y si esto no le hace gracia, pónganse a trabajar por el bien de todos y a ver como lo solucionan. Porque a nosotros tampoco nos hace gracia tanta tomada de pelo.
Unas gracias enormes a  mi querido amigo, por tan bello presente.

 

Aquí algunas fotos

 

  • La primera la subí a Twitter cuando andaba rastreando los caminos del libros, en las otras, nosotros haciendo fila para recibir los números.

creatividad (de hilos para una urdimbre)

Siempre me ha fascinado el camino que recorre la creatividad. Por lo mismo, en el cuerpo del texto aparecerán cosas que fueron sucediendo mientras lo escribía.Sí. Me fascina. Y descubro no sin asombro, que me seduce más el recorrido que el resultado. Claro que el resultado es importante, pero en el recorrido nos esperan un sinfín de sorpresas. Indicios, intuiciones, fealdad o belleza. Todo ello nos llevará a un resultado. Todo dejará huellas, nos impregnará.

Tendré que poner un espiral ahuyenta mosquitos bajo la mesa en la que escribo, de otro modo, tendré una lucha infinita, de la que saldré perdiendo y toda ampollada. Y aunque han pasado cuatro años; siguen acechándome.

Listo. Podemos seguir.

Esto se me ocurrió mientras leía el libro de John O’Donohue, Anam Cara (lo recomiendo)“Ando acechando al mundo, con mis múltiples yoes. Quien quiera más, pida” Aquí podría colocar una foto de algún cuadro cubista de Picasso. Mejor evitemos problemas con los derechos de autor. Lo dejo librado a tu imaginación.Siempre he tenido la sensación que el cubismo representa muy bien, los fragmentos que solemos ser, antes de constituirnos en una unidad de ser.

Acaba de caer una hoja de fresno sobre el cuaderno

otono-sobre-el-cuaderno

Alguien dentro mi, pregunta. ¿Escribís el dolor?

(…)

La seguimos en la próxima publicación.

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Año nuevo Vida nueva

 

Este año las letras van a desentrañar situaciones, pensamientos, vivencias, fotos. A veces se abrirán las puertas y veremos recorrer en  la alfombra de la vida, un poema, un cuento, un breve brevísimo de 140 caracteres o más.
La idea empezó hace un par de años atrás, cuando descubrí que tenía trece diarios, uno por cada año, desde que mi amiga de la vida y el alma comenzó a regalarme agendas,  al ver que iba escribiendo en papeles sueltos.
Luego llegó la computadora y seguí escribiendo en Word. Un día, hace 4 años atrás, compre un cuaderno de 99 hojas, tapas duras y hojas fuertes; y lápiz en mano comencé a escribir allí de nuevo. Con el tiempo he aprendido a moverme en estos soportes tan diferentes. El objetivo escribir no varía. El placer sí;  es diferente. Con el  cuaderno tengo más intimidad;  me permite palpar la escritura, dibujar en sus márgenes, tachar con fuerza o con dudas.  Hay más cercanía. La computadora y el celular, me proponen el juego de las distancias; pero tiene la posibilidad de habernos saltado un paso,  transcribir lo escrito o copiar/cortar y pegar en Word.  En fin; este año tenemos de Hilos para una Urdimbre; que así di en llamar al proyecto. Proyecto que comparto con la ilusión de que pueda dejarles algo; ya sea una emoción, un pensamiento,  reflexión o inspiración.
Para empezar dos fotos.
La primera son los pasos previos al proyecto allá por el otoño del 2013. Así comenzaba la historia. Entre hojas amarillas, mates, cuadernos, miel.
La segunda foto es de hace unos días. Son retoños de roble; de los cuales ya regalé 30 que partieron a distintas provincias de Argentina. Me encanta saber que podrán seguir creciendo. Plantar árboles es plantar Vida ¿no les parece?
Gracias por vuestro tiempo. A seguir caminando.
Salud!
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